Ésta es la frase que mejor refleja la situación económica actual. Parece que el agua está en ebullición y nadie sabe como quitar gas a la llama. Si nos adentramos en teorías económicas, podríamos explicar que la naturaleza volátil de la confianza que todos los individuos tenemos sobre acontecimientos futuros hace que sea complicado predecir o augurar cuándo se producirá el estallido, de manera controlada, en una explosión brutal.


Hay momentos en los que parece que mejora la situación, en otros empeora… pero esto se asemeja más a los estertores de un enfermo terminal al que no le encuentran un diagnostico que favorezca la recuperación.

En un mundo tan interconectado como el actual, la capacidad de contagio de todos los problemas es muy alta, un conflicto; un mal dato financiero etc., hacen estallar un problema que en muy poco tiempo recorre el mundo .-En el Informe de Estabilidad Económica del BdE de Mayo, se indica “El deterioro generalizado de la confianza y la desaparición de la liquidez, unido al impacto de los productos financieros que acabaron por llamarse tóxicos” produjeron un coctel letal para la economía, que no fue más que el inicio del cambio de una situación que resultaba insostenible a largo plazo y había que restablecer el equilibrio, cuestión que no se está haciendo en la actualidad. Cuando la balanza de la economía se desequilibra tarde o temprano surge el efecto contrario para reequilíbralo. Eso ha sido así en la historia económica que conocemos y seguirá siendo. No hemos inventado nada. El decir “ esta vez será diferente” es nuestro único consuelo.

Hace pocas fechas estaba visitando el Marq en Alicante en compañía de dos amigos. Uno de ellos, el director del museo, nos explicaba una pieza expuesta encontrada en los alrededores de Alicante y que representaba lo que sería el primer plan parcial o Plan general de ordenación urbana de Elche (según las superpuestas notas del pequeño trozo de metal con el casco antiguo urbano actual, que coincide con el mismo). Por ello comento que la historia se repite una y otra vez y, a veces, lo que a nosotros nos parece novedoso, no lo es.

El acelerador de la situación ha sido la crisis de la deuda soberana y el desequilibrio entre gastos e ingresos que un país no puede soportar durante mucho tiempo. El que quiebre un país no es la primara vez que ocurre. Hay países como Argentina, que el proceso se lo saben porque lo han hecho muchas veces, como Rusia. El decir que esta vez será distinto no es el antídoto para la solución, el antídoto es el tener una economía equilibrada en todos los sentidos.-Esta asignatura TENDRAN QUE REPASARLA MUCHOS POLITICOS DE Ayuntamientos, Comunidades Autónomas, el Estado y resto de organismos que gestionen presupuestos.

Lo que conocemos como la prima de riesgo es como el vapor de la olla que va aumentando la presión y en esta semana pasada alcanzó límites de vértigo. Cuando organismos internacionales ayudan a gobiernos de países a mantener sus estructuras, muchas veces corruptas, en forma de préstamos, no están haciendo otra cosa que acelerar una situación como la actual que, tarde o temprano, saldrá a la superficie, muchas veces sin conocimiento de los propios ciudadanos, que desconocen la gestión que están haciendo sus políticos en el gobierno. Por ello, la sensatez debe imperar en el cambio de normas de actuación.

Los déficits en nuestro país en autonomías, ayuntamientos y todo tipo de organismos que poco a poco afloran es la punta del iceberg de la situación en la que se vive. Ahora no se puede planificar a medio o largo plazo, vivimos al día, y eso siempre es un error.

Nos viene un derrame de medidas impopulares para poder solucionar la situación: copago sanitario, impuesto sobre circulación en carreteras, mayor presión fiscal, aumento del IVA etc. etc., ¿por qué?, ¿alguien se cree que no vamos a pagar con esas medidas el déficit nominal y el oculto enmascarado? las alusiones a los brotes verdes y otras frases, no es más que una manera de que vayamos contemporizando y de mentir sobre la realidad, es como el cloroformo en hospitales.

De todas formas, el cinismo es uno de los rasgos más característicos de nuestra sociedad, en la cual estamos tan metidos que, la verdad, parece mentira, nos dice el conocido Risto Mejide. O como dice Aute, ya nada es verdad excepto la mentira, por eso la honestidad debería vender más.

Necesitamos auto-motivación. La situación es la que es, no la podemos cambiar, pero lo verdaderamente importante es que las conclusiones de la misma se apliquen ya desde el primer momento. Tendremos que pagar el estado del bienestar en el que vivimos, deberemos de ir a una economía real no financiera, los organismos internacionales deben dejar de ser la cleptocracia del mundo moderno, la cultura del esfuerzo es lo que debe de primar, se precisa un sistema de alerta financiera a nivel mundial y es necesario que la responsabilidad social y la honestidad cambien a los gestores y sean el camino a seguir.

“Todos somos cínicos, sólo que hay unos entornos en los cuales se manifiesta con mayor crudeza y con sus mejores galas”. Todos lo pensamos, pero nadie lo dice.
Afrontemos la situación real y pongámonos manos a la obra con medidas, no perdamos un tiempo precioso. Cuanto más alarguemos esta situación, más difícil será la recuperación