El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, subraya que es preciso sacar enseñanzas de la crisis financiera, tanto para aumentar la transparencia como para reducir los comportamientos pro-cíclicos, aquellos que acentúan las fluctuaciones de los mercados. Trichet, que participó en la segunda jornada del foro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) que se celebra en París, insistió en que es preciso eliminar ese tipo de comportamientos, ya que en momentos de mercado alcista o bajista "pueden contribuir a aumentar la amplitud de las fluctuaciones". Entre esos comportamientos, Trichet señaló algunos elementos del marco regulador del sistema financiero y también el comportamiento de las autoridades públicas.
Sobre la transparencia, insistió en que no sólo "permite una distribución óptima de los recursos", sino que "evita la propagación de comportamientos" de pánico en los momentos de crisis. Para el presidente del BCE, la transparencia es la mejor política para combatir "los comportamientos irracionales y el contagio injustificados en tiempos de estrés". Para ilustrarlo, se refirió a la crisis asiática de finales de los años 90, cuando el descubrimiento de la situación de reservas de algunos países generalizó la hipótesis en el mercado de que todos mentían, lo que contribuyó a la expansión del pánico. "La lección fue que la transparencia creíble es esencial", sentenció. Trichet hizo un repaso de la acción del BCE desde el inicio de la crisis de las hipotecas de alto riesgo de Estados Unidos en agosto del pasado año, y consideró que las turbulencias generadas "han sido el primer test del sistema financiero actual". Se declaró en favor de las "orientaciones" consensuadas por la Unión Europea para tratar de evitar en el futuro un episodio similar y dijo esperar que se apliquen en los próximos meses. En esa misma línea, aseguró que los bancos centrales "serán particularmente vigilantes" para que se apliquen las recomendaciones del informe del Foro de Estabilidad Financiera, que como muy tarde deben ponerse en marcha en 2009. Trichet consideró que hay que dejar en primer lugar dejar al sector privado elaborar sus propios códigos de conducta, y que sólo si éste se muestra incapaz de fijar "criterios espontáneos" de transparencia, entonces "corresponde a las autoridades tomar el relevo e intervenir".