El primer ministro de Portugal, José Sócrates, negó que Portugal tenga que pedir ayuda apoyándose en la reducción del déficit fiscal por encima de las expectativas que el país experimentó el año pasado.
Tras mostrar que Portugal había reducido su deuda pública por debajo del 7,3%, Sócrates negó tener que acudir a un rescate del FMI y la UE.

El primer ministro se mostró crítico con los que barajan la quiebra del país, ya que "esto perjudica al euro y ayuda a los especuladores".

El gasto público durante el 2010 fue del 1,7%, frente al 2,5% previsto en el plan presentado a la Comisión Europea en marzo, mientras que los ingresos públicos subieron el 5,3%, por encima del 4,5% presupuestado. Algo que Sócrates valoró como "un excelente resultado".