Sometemos a examen los riesgos de la salida a Bolsa de Bankia recogidos en el folleto presentado ante la CNMV. Exposición inmobiliaria, guerra del pasivo, entorno económico débil y la presencia del FROB en su accionariado hacen que la entidad y el accionista no las tengan todas consigo en esta salida a Bolsa.



Presencia del FROB
El 3 de diciembre el gobierno, a través del FROB, entró en el accionariado de la matriz de Bankia, el Banco Financiero de Ahorros (BFA) suscribiendo 4.465 millones de euros en participaciones preferentes convertibles en acciones. La presencia del Gobierno en el grupo financiero, claro está, resta poder a los dirigentes anteriores y, por ello, entre los principales objetivos de la salida a Bolsa de Bankia, se encuentra la captación de fondos suficientes para devolver el favor al FROB y expulsarlo del accionariado pues, con el actual rango de precios si no encuentran inversores privados, el FROB puede llegar a controlar entre el 66% y el 85% del capital. Además, Banco Financiero y de Ahorros como accionista principal de Bankia (tiene un 50,03%) y deudor del FROB podría verse obligado a vender parte o toda su participación en Bankia a requerimiento del FROB.

Exposición al mercado inmobiliario
Los préstamos hipotecarios son uno de los principales activos del Banco. El Banco tiene también créditos otorgados a promotores. Las tendencias actuales de las tasas de morosidad, los altos tipos de interés y de desempleo unidos a unos precios de los activos inmobiliarios cada vez más bajos, podrían tener un efecto material en las tasas de morosidad hipotecaria del Banco, lo que podría influir negativamente en los negocios, situación financiera y resultados del Banco.

La exposición total de Bankia al sector inmobiliario representa el 61,8 % del total de la cartera de préstamos (122.000 millones de euros), si bien prácticamente la mitad de esta exposición es en hipotecas, donde la entidad tiene una morosidad del 3,5 %. El ratio de morosidad asciende al 5,8 %, por debajo del 6,3% de media del sistema financiero español, y el de cobertura por provisiones de créditos llega al 49,8 % del total.
Hay que recordar que todo este riesgo se centra en España y, por ello, Robert Maxwell, Gestor de renta variable de Tressis, S.V., comenta que “no entraría en Bankia porque todo su riesgo proviene de España”.

De hecho, Moody’s no fue benévolo con la primera nota crediticia de la entidad y situó la calificación de Bankia en Baa2, a dos escalones del ‘bono basura’, con perspectiva negativa por considerar que la base de capital es vulnerable a pérdidas en el mercado y en el negocio inmobiliario.

Riesgos del entorno económico
Desde Bankia avisan que las pérdidas del Banco podrían resultar significativamente superiores a lo que indican las medidas históricas por los riesgos derivados del entorno económico del mercado, como subidas de tipos o precios de la renta fija. Precisamente estos riesgos son medidos en los tests de stress que conoceremos este mes antes de la colocación de esta entidad. Según el propio banco, su core capital se eleva al 7,92%, lo que significa un suspenso, ya que el Banco de España exige un porcentaje del 8% para este ratio a las entidades cotizadas. Esto redunda en unas necesidades de capital del 1.795 millones. Y también suspende con respecto al core capital del 10% que deben cumplir las no cotizadas. Para llegar a este porcentaje necesitaría captar 5.775 millones. Bankia prevé captar 4.000 millones en Bolsa.

En caso de suspender estas pruebas de solvencia, Bankia avisa que aumentaría el coste de su financiación y, además, podría descender el precio de sus acciones.

Guerra del pasivo
Bankia se adentró en la batalla por la captación de pasivo el mes pasado con el lanzamiento del Depósito Creciente Plus que ofrece hasta un 4,75% en tres años. La necesidad de captación de financiación minorista impera en ésta y otras entidades, por lo que Ángel Alonso, director de iAhorro.com, “a pesar de las trabas que intente poner el Gobierno, los bancos siguen necesitando captar pasivo”. Y, por si acaso, la entidad no garantiza que la mayor competencia en este ámbito no vaya a encarecer la captación de recursos minoristas.

Retraso en la salida a Bolsa
“Un retraso en el comienzo de la cotización en la Bolsa podría afectar a la liquidez de las acciones de Bankia y haría más difícil la venta de éstas”, avisa la propia entidad. Su salida está prevista para el 20 de julio y a un precio entre 4,41-5,05 euros por acción. Entre las razones que podrían retrasar su salto al parqué está la obtención de suficiente financiación minorista. Según comentaSara Pérez Frutos, directora general de Dracon Partners EAFI, “el tramo minorista va a ser mayor que en Banca Cívica, hasta un 60%, pero si no cuenta con el favor institucional, la salida no tendrá éxito”.

Además, puede suceder que los accionistas de jurisdicciones diferentes a la española no puedan ejercitar sus derechos de adquisición o suscripción preferente para adquirir nuevas acciones. En consecuencia, cualquier accionista afectado en este sentido puede perder los derechos de suscripción o adquisición preferente, reduciéndose su participación relativa en el capital del banco.


Si desea consultar el folleto íntegro de Bankia en PDF pinche AQUÍ.