El mes de agosto ha sido especialmente tormentoso y promete con serlo hasta el final. Los mercados aguardan con recelo y con elevadas volatilidades el mensaje de Bernanke en Jackson Hole. Algunos ya se atreven a cuantificar el QE3, mientras tanto, no puedo evitar preguntarme que es lo que se conseguirá con el QE3 teniendo como precedente el QE2 y el QE1. Como ya les decía semanas atrás, han pasado tres años desde que comenzaron a implementarse las medidas expansivas y lo cierto es que:

• Seguimos con una senda de crecimiento que lamentablemente, aún no podemos calificar de sostenible y de hecho, las probabilidades de recaer en recesión global, son crecientes.
• Tenemos una crisis de deuda a uno y otro lado del Atlántico sin resolver, en ausencia de activismo por parte de las autoridades y por tanto, sin medidas para alcanzar una solución real. Unos niveles de deuda que unido con los bajos niveles de crecimiento, reducen el poco margen existente que se tenía para implementar nuevas rondas de estímulos.
• Complicaciones crecientes en el interbancario que hacen temer por una situación similar a la vivida en el 2.009 cuando se dejó caer a Lehman. La sequía observada en el interbancario, es precisamente una consecuencia de esa crisis de deuda. Los bancos, fundamentalmente los europeos, encuentran crecientes dificultades para financiarse en el mercado y prueba de ello la tenemos en la mayor apelación al BCE. La situación es tal que en EE.UU., están ciertamente preocupados por las dificultades de financiación de los bancos europeos en EE UU.

Con todo, ¿Qué podemos hacer? ¿Dónde podemos invertir? En primer lugar, mi recomendación pasa por decirles que se abstengan de la renta variable europea y americana; eviten la tentación de buscar gangas. Puede que la estrategia de buscar gangas salga tan mal que pasado el tiempo, se den cuenta que compraron a precio de oro aquello que parecía una ganga. ¿Por qué les digo esto? Los mercados de renta variable a uno y otro lado del Atlántico han confirmado la ruptura de laterales en zona de máximos y que interpreto a modo de techo de la tendencia alcista iniciada en marzo de 2.009. El vertical movimiento bajista que ha tenido lugar en el mes de agosto encontrará su reacción alcista pero me temo que tan solo será eso, una reacción al movimiento bajista precedente. Además, por si esto fuese poco, tenemos que uno de los sectoriales más beneficiado por las medidas de estímulo que se han implementado, el sectorial bancario, sigue ciertamente débil y parece no existen compradores dispuestos a frenar esa debilidad.



Con unas probabilidades al alza de recesión en la economía global, tampoco puedo recomendarles la entrada en materias primas. De modo que con un horizonte poco esperanzador y con la volatilidad actual, tan sólo puedo recomendar mantener cortos en renta variable y sectorial bancario (sin olvidarse de los stops para asegurar beneficios) y mantener largos en oro y franco suizo. Ambos están actuando a modo de activo refugio, a modo de barómetro del miedo que perciben los mercados y ciertamente, la imagen que nos deja la evolución de ambos lo dice todo. Estos serán los activos que nos permitirán mantener la riqueza y pese movimientos correctivos (que obviamente los habrá), pensamos que son activos a mantener en cartera. Les espero de nuevo a todos el próximo 14 de septiembre, a la vuelta de mis vacaciones.