La Casa Blanca, que busca dar más peso a su iniciativa para reducir las prácticas riesgosas en Wall Street, dio a conocer los detalles de una propuesta que obligaría a las instituciones financieras a elegir entre las operaciones de banca comercial y aquellas en las que usan sus propios recursos en busca de beneficio propio, a la vez que intenta limitar el tamaño de los megabancos.
"Mi resolución de reformar el sistema sólo se ve fortalecida cuando veo un regreso a las prácticas anteriores en algunas de las mismas firmas que se oponen a la reforma; y cuando veo ganancias récord en algunas de las mismas firmas que afirman que no pueden conceder más préstamos a las pequeñas empresas, no pueden mantener bajas las tasas (de interés) de las tarjetas de crédito, y no pueden devolver el rescate a los contribuyentes", dijo el jueves el presidente Barack Obama. "Es exactamente este tipo de irresponsabilidad la que deja en claro que la reforma es necesaria".

El plan de la Casa Blanca, que cuenta con el respaldo del ex presidente de la Reserva Federal Paul Volcker, impediría que los bancos comerciales e instituciones que poseen bancos sean propietarias de, o inviertan en fondos de cobertura y firmas de inversión privada de capital, además de limitar las transacciones que realizan para sus cuentas propias.

La segunda propuesta dada a conocer el jueves por la Casa Blanca busca limitar el tamaño de cualquier firma financiera en relación a todo el sector, al actualizar el límite actual del 10% para la participación en los depósitos asegurados. Bajo el plan de la Casa Blanca, el límite tomaría en cuenta el financiamiento que excluye los depósitos.

Obama presentará formalmente los detalles de los planes durante una ceremonia que se realizará el jueves en la Casa Blanca a la que asistirán Volcker y el secretario del Tesoro, Tim Geithner.