Programa Practico de Estrategias de Inversión y Trading
El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, firmó hoy un conjunto de órdenes ejecutivas para reforzar los derechos sindicales de los trabajadores tras mantener un encuentro en la Casa Blanca con los líderes de los principales sindicatos del país, además de anunciar la creación de un grupo de trabajo para ayudar a la clase media a enfrentar la crisis, el mismo día en que se conoce que la economía estadounidense se contrajo un 3,8% en el último trimestre de 2008.

Obama aseguró horas después de publicarse los últimos datos del Departamento de Comercio que la crisis que vive el país es un "desastre continuo" para las familias estadounidense que obliga a la clase política en Washington a tomar decisiones "audaces y rápidas" para intentar evitar que la clase media siga sufriendo las consecuencias de una recesión "cada vez más profunda", en un nuevo mensaje al Senado, que la próxima semana someterá a votación el plan de estímulo de 825.000 millones.

"Los últimos datos reflejan la peor caída del PIB en tres décadas (...) La recesión se está profundizando y la urgencia de nuestra crisis aumenta", afirmó el presidente, quien advirtió que cada día se van conociendo nuevas empresas obligadas a anunciar miles de despidos, lo que ha llevado a niveles récord de trabajadores estadounidenses pidiendo beneficios por desempleo, con las consecuencias que eso tiene para las familias.

DERECHOS SINDICALES

Ante el vicepresidente, Joe Biden, y representantes de las principales centrales sindicales del país, Obama firmó tres órdenes ejecutivas para reforzar los derechos sindicales con las que pretende dar marcha atrás a políticas adoptadas en los últimos años por la anterior Administración de George W. Bush para limitar la influencia política y financiera de los sindicatos, medidas que restringían la libertad sindical y el derecho de negociación colectiva de los trabajadores, entre otros aspectos.

El presidente consideró que en las actuales circunstancias el país no puede contar con una clase media fortalecida sin un movimiento sindical "fuerte", por lo que anunció que se disponía a revertir por decreto algunas de las decisiones adoptadas "en los últimos ocho años" con las que no estaba de acuerdo, y que a partir de ahora las empresas deberán volver a informar a sus trabajadores de sus derechos sindicales.

A partir de ahora los contratistas federales deberán ofrecer puestos de trabajos a sus empleados cuando cambian las condiciones del contrato, se elimina la normativa de Bush que obligaba a las empresas a comunicar a sus trabajadores que podían limitar su apoyo financiero a organizaciones sindicales y ser sus propios representantes, y prevenir que las compañías limiten la formación de sindicatos o el derecho de negociación colectiva de los trabajadores.

GRUPO DE TRABAJO

Además, anunció la creación de un grupo de trabajo que estará liderado por el vicepresidente Biden, que estará formado por cuatro miembros del gabinete ejecutivo, así como por un grupo de asesores y representantes del sector empresarial, de los sindicatos y de los grupos de presión, y que tendrá como principal misión intentar que la grave crisis que vive el país golpee lo menos posible a uno de los grupos más vulnerables.

Biden, que aseguró que la clase media de Estados Unidos se construyó sobre la base de unos sindicatos fuertes, adelantó hoy que el director ejecutivo del grupo será su principal asesor económico, Jerad Nermsteim, hasta hace poco analista del Instituto de Política Económica, y que el primer encuentro de trabajo se celebrará el próximo 13 de febrero en Filadelfia, con la mente puesta en la creación de nuevos puestos de trabajo verdes.

El anuncio de Obama tienen lugar horas después de que se supiera que el PIB sufrió una contracción del 3,8% en el último trimestre de 2008 respecto al trimestre anterior, y aunque se trata del más pronunciado desde 1982 resultó inferior a las estimaciones del mercado, que barajaba una caída del PIB del orden del 5%. En el conjunto del año, la economía estadounidense logró un crecimiento del 1,3%, el nivel más bajo de expansión del PIB de la primera potencia económica mundial desde 2001.