La crisis y la escalada del paro a cerca del 19% de la población activa está impulsando la movilidad laboral entre los españoles, ya que el 68% de los parados estaría dispuesto a cambiar de ciudad de residencia sólo por conseguir un empleo, según el último estudio de Randstand sobre movilidad en España. Pero la preocupación sobre la situación laboral también se refleja en las personas que conservan su trabajo, de las que un 54% admite que no pondría inconveniente en trasladarse a otra ciudad. Por nacionalidades, los inmigrantes muestran una disposición "más significativa" que los españoles, un 81% frente a un 58%, debido al menor arraigo con su lugar de residencia y a la especial virulencia que la crisis ha tenido sobre este colectivo.