Todos hemos estado enfermos. Cuando éramos pequeños y teníamos fiebre alta, nos ponían paños en la frente (medida agradable), nos destapaban en la cama (medida que no hace gracia) o, en casos extremos, nos metían en la bañera con agua fría (medida que, de sólo recordarla, duele). En todos los casos, el objetivo era eliminar la fiebre y sanarnos cuanto antes, aunque no nos gustaran las medidas.


Esto es lo que está intentando Papá Gobierno con las “recomendaciones” de Mamá Europa. Todas las medidas adoptadas hace unos días por el Ejecutivo, están encaminadas no sólo a que se nos pase la fiebre a los españoles, sino a que salgamos a la calle, hagamos ejercicio, estemos activos y, en definitiva, tengamos tanta fuerza que estemos, como nos habían hecho creer, a “3 metros sobre el cielo” y podamos jugar a lo mismo que Alemania y demás amigos.

Lo que ha pasado en nuestro querido país es como una larga borrachera en la que, se sale de casa contento, con buena cara, recién duchado, ropa limpia, dinero en el bolsillo y pensando: “hasta que aguante el cuerpo, que si se agota el dinero, alguien pagará una ronda”. Y nos tomamos una copa (pisito para especular), y otra (tapitas, cenas…), y otra más (vacaciones como si no hubiera mañana), y ya mareado, otra (un cochecito nuevo), y ya cuando vemos doble, me tomo otra, (me compro de ropa de marca)... Llevábamos unos años que éramos los amos de la pista, estábamos en las listas VIP´s de las discotecas… Pero, de un tiempo a esta parte, el portero nos dice que no podemos entrar porque no tenemos dinero para pagar la entrada. Y como buenos españoles, nos damos la vuelta diciendo: “no me dejan entrar porque llevo zapatillas…”

Y es malo que cuando crees que te vas a ir con Italia a otro sitio, parece que se rasca el bolsillo porque igual tiene para entrar. Y es triste que miras de reojo a Grecia y piensas: “menos mal, no soy el único”. Y lo peor es que ves pasar a Alemania a la zona VIP con zapatillas y piensas: “tengo ganas de ti”. Y así vamos de lo malo a lo peor, muy triste.

Las medidas son muchas y duras, no cabe duda. Pero no es lo mismo un recorte de las subvenciones a los ministerios (paños en la frente) que una subida del IVA (sabiendo que el 1 de Septiembre nos tirarán a la bañera). Pero estas medidas son exclusivamente para ahorrar, no van a generar actividad. Todo enfermo necesita comer para recuperarse y si en España no se crean medidas para generar empleo, consumo y eficiencia, nos quedaremos en la cama por pura debilidad.

Arthur Laffer
creó una curva con su nombre que representa la relación existente entre los ingresos fiscales y los tipos impositivos. Lo que viene a decir es que, cuando se aumenta la presión fiscal, llega un momento en el que recaudación cae. Es decir, la medida pierde su eficiencia.

Los impuestos nacen de los beneficios de las empresas. Unos beneficios que se generan si hay consumo, y el consumo existe porque el cliente final demanda productos y servicios. Si el cliente no consume, bien por exceso de carga impositiva o porque está desempleado, no hay producción, por tanto, no se vende, y, como consecuencia, las empresas no tienen beneficio y la recaudación será cada vez menor.

Se echan de menos más medidas como la flexibilidad horaria comercial que incentivan al consumo. Facilidades burocráticas y fiscales para la creación de nuevas empresas, incentivos al emprendimiento, sistemas de estímulo a la contratación de parados de larga duración y jóvenes… son algunas ideas.
Y hasta que no se generen medidas en esa línea, no dejaremos de estar enfermos. Porque no es lo mismo que te cuiden en casa que ir al hospital a compartir habitación con Grecia.

La economía nacional necesita reactivar el consumo, la actividad, el empleo, etc
. También dejar de derrochar, pero no sólo eso. Y la sensación que me da es que las medidas adoptadas son, primero para dejar de derrochar y, segundo, un intento de mayor recaudación rápida. Y la sensación que le da al mercado (que es el que manda) es, que no vale, que no es suficiente, que una tirita encima de otra, es sólo un parche, pero no cura una herida que no para de abrirse. El viernes pasado otra vez al hospital… habitación 637….

En definitiva, “más vale prevenir que curar” (y eso es lo que tenemos que meternos en la cabeza), pero para no ponernos enfermos, y por mucho calor que haga, no debemos dormir con el culo al aire, y menos después de tomar alguna copita de más!


@Alfoso_Morte