Los accionistas de Indra quieren a Escribano y rechazan tajantemente la intervención del Gobierno


La "paradoja Escribano": excelente gestor, pero con un claro conflicto de interés

Los datos son contundentes. A la pregunta de si Ángel Escribano debería dimitir de su posición actual, una amplia mayoría del 71,2% se muestra a favor de su permanencia al frente del Indra  frente a un 28,8% que aboga por su salida de la compañía.

Aun así, la mayoría de los lectores creen que hay incompabilidad entre sus funciones en Indra y su actividad empresarial en Escribano, EM&E Group. El 59,2% de los encuestados cree que hay conflicto de intereses frente al 40,8% que cree que no los hay aunque , al ser consultados por su nivel de satisfacción con la gestión de Escribano al frente de Indra, un abrumador 75% se declara “satisfecho” mientras sólo el 5,8% se muestra insatisfecho.

El rechazo frontal a la injerencia política

Si hay un punto en el que el consenso es prácticamente absoluto entre los consultados, es en el rechazo a la intervención del Ejecutivo en las decisiones de la compañía. El 82,4% de los encuestados cree que el gobierno no debería intervenir y un aplastante 98,1% de los inversores advierte que la actual crisis institucional y el ruido mediático están castigando severamente el valor de la acción en Bolsa.

Además, el 76,7% de los encuestados estaría de acuerdo en que Indra adquiera la firma industrial de Ángel Escribano. 

Para los accionistas, tanto minoritarios como institucionales, los intentos del Gobierno (principal accionista a través de la SEPI) de influir en el consejo de administración o dictar el rumbo estratégico de la empresa suponen un lastre inasumible. La postura del mercado es tajante: Indra debe operar bajo estrictos criterios de rentabilidad y eficiencia, blindando su gestión frente a los ciclos electorales y los intereses partidistas. De hecho, brindan su apoyo “a un gestor eficiente que ha puesto en valor la compañía en los mercados internacionales” , una de las mejores “empresas de España” y creen que la fusión tiene todo el sentido “y debería propiciarse por el gobierno tomando las medidas oportunas para evitar conflictos de intereses durante el proceso”. 

A pesar de los movimientos geopolíticos, por la que los Estados están incrementando su gasto en defensa  y adoptando políticas industriales más intervencionistas, incluyendo la toma de participaciones, inversiones directas y prefinanciación en compañías industriales del sector defensa, algo más de la mitad (50,5%) de los encuestados creen que los estados no deberían controlar un 30% de las empresas cotizadas en defensa. 

En busca del candidato ideal: independencia y peso industrial

Ante el escenario para zanjar la crisis de gobernanza, los inversores tienen claro el "retrato robot" del liderazgo que necesita la multinacional de tecnología y defensa. Claman por perfiles puramente industriales e independientes (99% de los encuestados) y aseguran que hay que mejorar los códigos de buen gobierno de las compañías. Así lo cree el 94,9% de los encuestados frente al 5,1% que cree que no. 

Preguntados sobre su opinión sobre Escribano y De los Mozos, CEO de la compañía, la mayoría de los encuestados valora positivamente a ambos directivos por su perfil técnico e industrial. Son vistos como "buenos gestores", "verdaderos empresarios", "profesionales competentes" y ejecutivos "conocedores del mercado" y del sector en el que se mueven.

Varias opiniones destacan que han elevado la empresa, que los resultados empresariales son buenos y que son capaces de realizar alianzas estratégicas.

Escribano recibe elogios muy sólidos por su faceta de empresario y gestor. Se destaca su trayectoria (tanto en su propia empresa como el último año en Indra) y se le considera un ejecutivo de gran valía e iniciativa técnica ("Escribano 10"). La crítica más recurrente y marcada hacia él es un evidente conflicto de intereses. Algunos opinan que "está gestionando en función de sus intereses y no de Indra" y señalan una "falta de rigor" frente a esta situación.

A De los Mozos se le reconoce como un gran profesional, haciendo mención incluso a su exitosa trayectoria previa en Nissan. Muchos lo ven como un perfil técnico totalmente válido. Sin embargo, algunos encuestados ven su imagen algo menos nítida debido a su supuesta sumisión al poder político.

En general, entre los encuestados existe un temor generalizado a la injerencia política. Las valoraciones positivas a menudo vienen con la condición de que "el Gobierno no se entrometa" y de que no haya presiones políticas pues ambos factores "generan un ruido innecesario para INDRA", lo que podría afectar la estabilidad o la imagen de la compañía frente a los accionistas, cuyos intereses reclaman poner en primer lugar.