El Gobierno británico apoya la creación de un nuevo órgano regulador financiero en la Unión Europea con poderes para fijar ciertas reglas y afear la conducta a los países que incumplieran las mejores prácticas. Sin embargo, se opone al establecimiento de un regulador paneuropeo dotado de fuertes poderes y la capacidad de inmiscuirse en las regulaciones nacionales, informa hoy el diario "Financial Times". Eso es lo que se desprende de una carta dirigida por el ministro británico de Finanzas, Alistair Darling, a sus colegas europeos. En el escrito, Darling señala su apoyo a un organismo único paneuropeo con "el objetivo específico de resolver las divergencias nacionales". Ese organismo tendría el poder de establecer nuevas reglas financieras y vigilar su cumplimiento.