No sería arriesgado asumir que lo que podría considerarse en algunos momentos el chollo de los dividendos, en Europa probablemente sufrirá algún descalabro con el actual entorno mundial.  En cualquier caso, sería demasiado pesimista esperar un colapso total, al menos según algunos observadores. Los analistas de ING señalaban que los futuros de dividendos del Euro Stoxx 50 indican que los dividendos de empresas europeas bajarán un 48% en 2010, tras una caída prevista del 31% en 2009.
Los tiempos son difíciles y las empresas intentan no gastar su efectivo, así que los inversores pueden olvidarse de los dividendos de los bancarios por un tiempo y esperar una reducción de los de las aseguradoras. Pero los analistas y los gestores de fondos opinan que hay algunos sectores que aún podrían hacer los pagos adicionales que no sólo esperan los inversores, sino con los que cuentan.

"Los dividendos en Europa serán superiores a los de Estados Unidos, así que no hay que olvidar que las empresas europeas no son las únicas que recortan los dividendos", indicó Simon Goodfellow, estratega de ING.

De hecho, General Electric Co redujo recientemente su dividendo trimestral casi un 68% para ahorrarse 9.000 millones de dólares al año, con lo que puso fin a 31 años de aumentos del dividendo.

El peor de los casos analizados por ING asume que todos los bancos renuncien completamente a sus dividendos en 2008 y todas las aseguradoras los recortae entre un 50% y un 67%.

También asume grandes descensos porcentuales en los fabricantes de automóviles, grupos de recursos básicos y de servicios financieros.

Su escenario de base sugiere que los dividendos en 2010 se concentrarán en tres sectores: petroleras, telecos y utilities, y en cinco compañías del Euro Stoxx 50: Total; Telefónica, France Telecom, ENI  y E. On.  France Telecom propuso el miércoles un dividendo a cuenta de los resultados de 2008 de 1,40 euros, frente a 1,30 euros de  2007.

Los analistas esperan que las cinco empresas antes mencionadas "mantengan al menos sus dividendos de 2009 en 2010". Goodfellow consideró que el escenario más probable es el descenso del 9% de los dividendos en 2010, aunque la caída podría ser del 2% o incluso podría haber incrementos.

El mayor riesgo para el peor de los escenarios de ING, con respecto a las petroleras, sería un prolongado retroceso del precio del petróleo hasta niveles inferiores a US$30 por barril.


El atractivo del dividendo


La mayoría de empresas europeas pagará un dividendo anual o dos dividendos en el año. Probablemente, ya se ha pagado el dividendo parcial. En las juntas generales anuales -que a menudo se celebran en mayo- los accionistas votarán los dividendos complementarios recomendados, que las empresas calculan sobre lo que ganaron en 2008.

"Hasta que se estabilicen el mercado inmobiliario en Estados Unidos y el sector financiero, la perspectiva económica es negativa, lo cual es malo para los dividendos y los precios de las acciones", indicó Kevin Shacknofsky, que gestiona los fondos estadounidenses Alpine Global Dynamic Dividend y Total Dynamic Dividend.

Señaló que los dividendos en Europa han sido muy atractivos para los inversores en dividendos estadounidenses porque los mercados europeos normalmente rinden el doble que el mercado estadounidense -4% para el S&P 500 frente al 7% del Stoxx 600.

"Desgraciadamente, los sectores que más pagaban en Europa eran los financieros e industriales, que están teniendo los fundamentales más débiles y sufren la mayor presión sobre los beneficios, lo que llevará a un descenso de los dividendos", indicó Shacknofsky.

"Además, está la intervención del gobierno, principalmente en Reino Unido, que ha desanimado a los grupos financieros rescatados a pagar dividendos, y del gobierno alemán, que intenta convencer a todas las empresas de que no paguen dividendos. Así, hay un pronóstico negativo para los dividendos europeos".

Indicó que el pronóstico de un descenso del 48% de los dividendos en el Stoxx 50 en 2010 es extremadamente negativo, "pero muestra el posible riesgo derivado de la necesidad de las empresas de desapalancar y conservar el efectivo".

El modus operandi, según Shacknofsky, es encontrar empresas con ratios de pago relativamente bajos, escasa deuda, dividendos cubiertos por el flujo de caja y que operen en sectores industriales con baja sensibilidad económica y que cuenten con dividendos sostenibles.

En este ámbito, le gusta el gigante suizo de la alimentación Nestle, el grupo alemán de fertilizantes K+S, la empresa británica de productos para el hogar Reckitt Benckiser Group  y el distribuidor español de gas Enagás.

Se puede perdonar a los inversores que busquen empresas que paguen dividendos elevados en el actual entorno, indicó Michael Sieghart, gestor de fondos europeos de DWS en Fráncfort.

"Implica una compañía sólida y un importe de flujo de caja que puede mantener como dividendo. Por otra parte, es muy difícil encontrarlas". En los próximos meses, los inversores deberían poder ver rentabilidades reales por dividendos de las empresas. Sieghart dijo que no es probable que el retorno actual reflejado por el Stoxx 600, del 7% para 2009, sea el pago real.

"El motivo de que sea tan elevado es que muchos bancos no han reducido oficialmente (el dividendo) para 2009", señaló. Y espera que los grandes bancos no paguen dividendos.

En 2006, la rentabilidad del Stoxx 600 fue de en torno al 3%.

Sieghart dijo que las empresas defensivas, como las utilities o las telecos, serán la principal fuente de dividendos para los inversores porque sus modelos de negocio probablemente generarán un exceso de flujo de caja.

En cuanto a las petroleras, Sieghart dijo que muchas podrían descubrir que necesitan más flujo de caja para inversiones, después de que muchas aumentaran sus inversiones drásticamente cuando los precios del petróleo se dispararon a 140 dólares por barril antes de desplomarse el pasado verano. "Es absolutamente improbable que se lo salten (el dividendo). Podrían reducirlo en vista de las circunstancias". En una entrevista con el Financial Times esta semana, el consejero delegado de BP, Tony Hayward, dijo que su empresa prevé congelar el dividendo este año, ya que intenta ajustarse a los menores precios del petróleo.


Buenas noticias, malas noticias


Entonces, ¿cómo pueden encontrar los inversores las empresas que mantendrán sus dividendos en momentos económicos difíciles?

"Tienes que estar muy seguro de que tu modelo de negocio es lo suficientemente estable para pagar un dividendo sea cual sea el entorno económico. Naturalmente, este tipo de empresas se encuentra en áreas defensivas: tabaco, telecos, utilities y petroleras", dijo Sieghart.

Lo que protegerá a estos dividendos es el hecho de que las empresas en cuestión son refugios en la tormenta. "La gente no deja de fumar en tiempos de recesión; la gente no deja de usar el teléfono; la gente sigue utilizando la electricidad y conduciendo coches", explicó.

Allan Nichols, estratega de Morningstar, dijo que los inversores deberían recordar que una reducción del dividendo no tiene por qué ser motivo de venta de las acciones de una empresa. "Incluso las que van a recortarlo ya lo han descontado. Si tienes BT Group, ya se ha descontado que el dividendo se recortará. Pueden reducir a la mitad el dividendo final y la rentabilidad aún superará el 10%", señaló.

Y, claro, a veces los recortes de dividendo son bienvenidos en el mercado, como en el caso de JP Morgan Chase, que la semana pasada recibió elogios de los analistas cuando recortó el dividendo un 87% y ahorró 5.000 millones de dólares al año. "A veces se considera algo bueno. Depende mucho del tono imperante", indicó Nichols.

Pero una vez que la compañía recorta el dividendo, los inversores no deberían esperar que vuelva a lo grande en un año o dos.

"Una reducción del dividendo podría indicar que tu futura capacidad de generación se ha visto dañada, lo cual cambia todo el valor de la empresa. Un dividendo es el indicio del potencial operativo futuro de la empresa. Una de las razones por las que las empresas odian recortarlo es porque indica que el negocio no es tan bueno como se esperaba", concluyó.


Por Barbara Kollmeyer,  editora de MarketWatch en Madrid.