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La decisión de subida de tipos que aplicó la semana pasada el BCE y que este jueves también ha tomado la Reserva Federal estadounidense (Fed) responden a las fuertes tensiones inflacionistas, provocadas por un barril de crudo por encima de los 100 dólares por barril.

Aunque los tipos a largo plazo se mueven por muchas variables (déficit público, volumen de la deuda, competencia con otros activos…), sin duda las decisiones de los bancos centrales también influyen. Los mercados de bonos ya se han ido adelantando y el bono a 10 años ha subido al 4% en el caso del español y al 5% en el de Estados Unidos, tendencia que ha corrido por todos los mercados de deuda mundiales.

Tipos al alza siempre son una mala noticias para las bolsas. Su efecto es negativo para los balances de las compañías que ven cómo aumenta su gasto financiero que reduce el beneficio previsto. Y la otra cara de la moneda es una caída en la valoración de las compañías que las obliga a precios más bajos. En una visión más global, la subida de tipos de la deuda también supone una competencia directa con el mundo de las acciones por lo que la prima para asumir el riesgo de la renta variable también se eleva. Es decir, los inversores quieren más descuento para arriesgarse en Bolsa.

Todo este efecto negativo puede compensarse si los beneficios empresariales crecen con fuerza por lo que es posible mantener valoraciones propias de tipos más bajos.

Descuento de flujo de caja

A la hora de valorar las compañías, los analistas suman los beneficios esperados - beneficios que le quedan a la empresa (el Free Cash Flow o flujo de caja libre)- en el futuro y la suma la traen al presente usando una tasa de descuento que es el tipo del bono público a 10 años (considerado como tipo de interés libre de riesgos) más una prima de riesgo por la empresa. Si los tipos de interés suben, la tasa de descuento es mayor. Así, al dividir los beneficios futuros entre un número mayor, el resultado de la valoración empresarial baja.

(VA) = Valor Actual (o Presente)

(VF) = Valor Futuro (el dinero que ganará la empresa más adelante)

(r) = Tasa de interés o de descuento (expresada en decimales, por ejemplo, 0.05 para el 5%)

(n) = Número de períodos (meses, años, etc.) en los que se genera el beneficio

Ejemplo con alza de tipos

Pongamos como ejemplo que una compañía que tiene un beneficio por acción (BpA) de 5 euros para 2027 y los analistas estiman que crecerán un 4% anual, mientras exigen una rentabilidad del 7%, En este supuesto el valor justo o teórico de esa acción a día de hoy es de 166,67 euros.

Ahora bien, si suben los tipos y la rentabilidad exigida se eleva hasta el 9% (incluye también una prima de riesgo) la valoración de su precio se ve penalizada desde los 166,67 euros hasta los 100,00 euros. Y eso que se mantienen inmutables los flujos esperados de 5 euros y su crecimiento previsto del 4%.