En su reunión extraordinaria de hoy, los ministros de Industria de la UE pretenden aprobar la creación de una patente única europea que reducirá un 80% los costes para los innovadores y será válida en 25 Estados miembros, excluyendo a España e Italia.


España e Italia han bloqueado durante años esta patente y ahora han decidido no participar por considerar que discrimina a sus lenguas respecto a francés, inglés y alemán, y han denunciado el acuerdo ante el Tribunal de Justicia de Luxemburgo.

Según el acuerdo que se cerrará este lunes, las solicitudes de la nueva patente única podrán presentarse en cualquier idioma, aunque se examinarán y concederán en inglés, francés y alemán. Si una empresa presenta una solicitud en un idioma diferente, se le devolverá el coste de la traducción.

Además, durante un período transitorio de doce años como máximo, deberán traducirse al inglés las patentes que se hayan concedido en francés o alemán. Las concedidas en inglés deberán traducirse a otra de las lenguas oficiales de la UE. Esas traducciones serán exigidas mientras no exista una traducción automática de alta calidad que garantice el carácter accesible de la información de la patente. Las traducciones suplementarias durante el período transitorio contribuirán directamente a la creación de traducciones automáticas de alta calidad.