Mientras asistimos a una todavía débil recuperación económica, a ambos lados del Atlántico, el precio del crudo arranca con fuerza en este 2011, teniendo como primer objetivo el nivel psicológico de los 100 dólares/ barril.

¿Debe la OPEP aumentar la producción? Recordemos que la organización decidió recortar la producción de crudo en 2008 para frenar la caída del precio, debido a la desaceleración económica a nivel global. Sin embargo, las previsiones para este año son más optimistas en cuanto a demanda se refiere.

De momento, ya se han producido los primeros intentos de sobrepasar el nivel de los 100$, apoyados por unas expectativas de un más favorable panorama económico para este año y unas condiciones climatológicas adversas (un invierno más complicado de lo previsto), que prevén una mayor demanda.

Como primera consecuencia positiva, tenemos la subida de las acciones que pertenecen al sector de las materias primas y también a las que se dedican a actividades auxiliares como la producción y prospección. Paralelamente, por el lado negativo, hemos de tener en cuenta que este aumento del precio del crudo puede hacer peligrar la recuperación económica de algunas zonas en las que la recuperación es todavía muy incipiente.

De momento, ayer la Reserva Federal mantenía los tipos de interés al 0% mientras en su discurso posterior comentaba que el crecimiento de la economía estadounidense es aún muy lento para hacer cambios tanto en el programa de compra de bonos como en la política monetaria del país. Además es un crecimiento con muchas dificultades, concretamente el mercado laboral y el sector inmobiliario no están pasando su “mejor época”.

No obstante, esta decisión de mantener una política monetaria expansiva deja de tener sentido en cuanto los elevados precios de crudo contribuyan a una mayor inflación, ya que los bancos centrales podrían verse obligados a aumentar los tipos para controlarla. El peligro radica en si el petróleo sube muy rápido y la OPEP no decide el aumento de producción, la decisión de cambiar a una política monetaria más restrictiva podría ser precipitada y frenar el crecimiento económico. Además el aumento de la producción, por parte de la OPEP, daría un respiro a las petroleras que ven peligrar el margen de beneficios.

En resumen, pese a que las expectativas de crecimiento para este año continúan inciertas tanto en Europa como EEUU, el crecimiento en la demanda de crudo, gracias a las economías emergentes, (se prevé que sea de un 2% este año) pone en jaque la recuperación y, más aún si la OPEP decide mantener sin cambios los niveles de producción.