Según explica el consultor Eduardo Molet, la dación en pago aportaría más beneficios que desventajas, tanto para las entidades financieras como para la economía en su conjunto.

 


Este jueves se debate el decreto ley que eleva el límite del sueldo que no puede ser embargado por impago de una hipoteca. Según Eduardo Molet, consultor inmobiliario de entidades financieras españolas y extranjeras y fundador de Red Expertos Inmobiliarios, medidas como éstas son insuficientes y no sirven para aliviar la situación excepcional por la que atraviesan cientos de miles de personas que, a causa del desempleo, no pueden devolver a las entidades financieras el dinero de la hipoteca. Y a la vista de la profunda crisis económica, el número de afectados seguirá creciendo en los próximos meses e, incluso, años.

Eduardo Molet considera necesario que se aborde sin complejos el debate sobre la dación en pago de la vivienda como una forma de saldar una hipoteca inmobiliaria. “Hay que tener en cuenta que uno de los principales causantes de la crisis económica es el sector financiero, y es quien hasta ahora está recibiendo las ayudas del Estado, y el Estado tiene que solucionar el problema de los ciudadanos, no de los bancos”, asegura Eduardo Molet.

Molet explica que hay muchas más ventajas que inconvenientes en esta forma de cancelar una deuda hipotecaria. “Ayudaría a que las personas que están atrapadas eternamente en la deuda que tienen con los bancos, pudieran comenzar de nuevo y así contribuir a la recuperación de la economía; pero sobre todo, porque no dañaría las cuentas de las entidades financieras en la medida que estas aseguran”.

Según explica Eduardo Molet, la dación en pago les costaría a bancos y cajas bastante menos de los 8.000 millones de euros que las entidades pronostican, y a cambio, la adquisición de estas nuevas viviendas ayudaría a estas entidades a mejorar su cartera inmobiliaria, pues contarían con inmuebles de mejor calidad de los que ahora disponen. En la actualidad, cuentan con suelo y con promociones inmobiliarias enteras inacabadas e invendibles, y con inmuebles embargados con falta de mantenimiento y conservación. “Un stock inmobiliario imposible de colocar en el mercado y que afecta gravemente al sector”, según Molet.

Pero la razón de peso más importante para plantear la dación en pago es que las personas hipotecadas no están dispuestas tan fácilmente a perder su casa, aunque sea a cambio de cancelar el 100% de la deuda. “Tradicionalmente, lo último que deja de pagar un español es la letra del piso, y que exista la dación en pago no hará que esto cambie”, explica Eduardo Molet. “Además, es insostenible afrontar el impago de las hipotecas tal y como se está haciendo ahora: subastando pisos embargados que al final se adjudica el propio banco por un valor muy pequeño, y que hace que la deuda de la persona embargada siga siendo enorme. Así pues, tarde o temprano las entidades financieras tendrán que aceptar la dación en pago como la solución más sensata”.

Eduardo Molet explica que la dación en pago, que se sabe que diversos bancos y cajas de ahorro están aplicando tras negociar con sus clientes afectados, también serviría para que la banca pudiera mejorar su imagen frente a la sociedad, que la considera la principal responsable de la crisis económica.