La difícil situación que vive la Eurozona afecta a todos los mercados globales. Esto ya lo sabíamos desde hace bastantes días, pero la jornada de ayer confirmó que Wall Street también está muy preocupado por el actual panorama económico que vive EEUU.
Todo esto ocurrió en una jornada en la que se conocieron nuevos datos macro positivos en Wall Street: por una lado las peticiones de subsidio por desempleo fueron más bajas de lo que se esperaba, y por el otro, la creación de nuevas viviendas cayó tan sólo un 0.3% (cuando el mercado esperaba una caída superior al 7%).

Pero nada de esto fue suficiente para calmar los nervios de los inversores norteamericanos. No sólo vivieron con mucha incertidumbre una nueva sesión donde saltaban todas las alarmas en España (con una subasta del Tesoro donde se alcanzaba un tipo promedio muy cercano al 7%) sino que también tomaron buena nota de la nueva advertencia que el FMI lanzó a Grecia, en la que instaba al país heleno a fortalecer su unidad política si quería seguir recibiendo su apoyo.

Con todo este panorama, ya de por si preocupante, hay un nuevo foco de atención que alimenta el sentimiento pesimista, pues las negociaciones que se están llevando a cabo en el Supercomité siguen generando mucha incertidumbre entre los inversores. Durante las últimas horas se mantienen los rumores acerca de la falta total de acuerdo. Recordemos que lo que se está tratando no es ni más ni menos que los recortes presupuestarios de EEUU para los años venideros… casi nada… Y lo que genera aún más incertidumbre es que existe una fecha límite para alcanzar un acuerdo: el próximo miércoles 23 de noviembre.

Por todo esto, me temo que hablaremos mucho de EEUU durante los próximos días (con permiso del nuevo presidente del gobierno español, que conoceremos este fin de semana). Más aún teniendo en cuenta que su actual calificación crediticia podría deteriorarse en el caso de no alcanzar un acuerdo dentro del plazo previsto.

Hablando de las agencias, ojo que siguen ahí. En el día de ayer Fitch, volvió a alertar acerca de la elevada exposición de los bancos norteamericanos a la deuda soberana en Europa. Recordemos que el pasado miércoles ya avisamos de esta posibilidad y podría ser que muy pronto, estas agencias volvieran a crear más incertidumbre (aún si cabe) en los mercados con sus temidas rebajas de rating.