La bolsa de Tokio ha perdido casi un 20% desde el terremoto y aún existe una gran incertidumbre en relación con las centrales nucleares dañadas. ¿Qué sectores serán los más beneficiados y perjudicados por este suceso?
Si los reactores sufren fusiones – y si los vientos llevan la lluvia radiactiva al interior de Japón en lugar de hacia el mar – el impacto económico y, por supuesto, humano, cambia radicalmente. Aunque somos sensibles a la situación sobre el terreno, la crisis de Japón tiene implicaciones de inversión para los sectores y compañías que seguimos. A continuación presentamos algunas reflexiones del equipo de inversión de la gestora Janus Capital.


Posibles sectores beneficiados

Las compañías farmacéuticas japonesas, con importantes flujos de royalties procedentes del exterior y medicamentos menos sensibles a la economía en el mercado interno, han bajado demasiado, en nuestra opinión.

Los exportadores, incluyendo a los fabricantes de automóviles, deben beneficiarse de un yen que prevemos más débil a largo plazo. Aunque la divisa japonesa puede revalorizarse a corto plazo por la repatriación de fondos de las compañías de seguros, las presiones fiscales de la reconstrucción probablemente lo arrastren a la baja.

Las compañías mundiales de reaseguros – que finalmente soportarán gran parte del coste de la reconstrucción industrial – pueden beneficiarse por una vía contraria a la intuición. Si bien las reclamaciones en Japón y Nueva Zelanda probablemente depriman sus beneficios a corto plazo, pensamos que eventualmente podrían beneficiarse debido a que el sector normalmente fija las tarifas de los reaseguros en primavera. Es de esperar una subida de las tarifas en el próximo ciclo y, salvo que se produzca otra catástrofe, existe la oportunidad de unos beneficios más elevados en el próximo año.

Constructoras, fabricantes de maquinaria pesada y compañías de materiales de construcción pueden beneficiarse de la reconstrucción de Japón. También nos parecen atractivas algunas compañías inmobiliarias con activos fuera de las zonas dañadas.


Posibles sectores perjudicados

La industria eléctrica nuclear es una clara perdedora. Es probable que la tolerancia mundial hacia la energía nuclear disminuya durante varios años. Alemania ha parado siete centrales y Suiza ha anunciado una moratoria sobre nuevas centrales nucleares, pendientes de revisiones de seguridad. En la actualidad, existen dos centrales en construcción en EE.UU. que probablemente seguirán adelante, aunque están en sus primeras etapas. A largo plazo, el menor apoyo a la energía nuclear es alcista para el precio del gas natural en EE.UU.

Los bancos japoneses podrían sufrir presiones en el próximo año debido al temor a un incremento de la morosidad.


Perspectivas inciertas

Nuestras conversaciones desde el seísmo con cadenas de artículos de lujo de gama alta que operan en Japón reflejan cautela en relación con el consumo, pero aún es demasiado pronto para saberlo. Puede existir cierta resistencia natural, pero de corta duración, a comprar o ir a restaurantes tras una tragedia nacional y, basándonos en la experiencia del terremoto de Kobe en 1995, esperaríamos un descenso del consumo y la confianza durante uno o dos meses. No obstante, una depresión prolongada del gasto de los consumidores perjudicaría a estos valores:

Las perspectivas del petróleo tampoco están claras. Una economía incierta perjudica a la demanda, pero Japón puede tener que importar petróleo para generar electricidad. Consideramos que el gas natural licuado (GNL) es una opción mejor, pero nuestros contactos en la industria indican que existe tensión en el mercado asiático de GNL. Sin embargo, los cortes de suministro debido a los conflictos en Oriente Medio probablemente son más importantes.


Contexto histórico y perspectivas de la cartera

Aunque, en este momento, la situación sobre el terreno es más grave en algunos sentidos, los inversores pueden extraer lecciones del terremoto de Kobe de 1995. Kobe es una región mucho más industrializada que el distrito Tohoku del norte de Japón, y algunos expertos pronosticaron un descenso del PIB del 4% como consecuencia del seísmo. En realidad, el impacto no llegó a la mitad de esa cifra y el crecimiento en Japón el año después de Kobe fue bastante sustancial. El PIB se benefició de la enorme inversión en reconstrucción. La zona catastrófica actual es una región relativamente poco industrial, y la mayor parte de su economía se basa en la agricultura y el turismo.

La mayoría de las estrategias de renta variable global e internacional de Janus están sustancialmente infraponderadas en Japón en comparación con sus índices de referencia respectivos. Además, ninguna de nuestras compañías posee fábricas u operaciones comerciales que se hayan visto significativamente afectadas por la catástrofe. Como siempre, la selección de valores es importante.