Problemas de liquidez. Es el motivo por el que las entidades italianas han disparado sus peticiones de dinero al Banco Central Europeo.

Italia ha sido incluído entre los llamados PIIGS (Portugal, Italia, Irlandia, Grecia y España), y su prima de riesgo ha llegado a niveles de país rescatado. La situación se ha empezado a relajar tras la caída del Gobierno de Silvio Berlusconi y la llegada del tecnócrata Mario Monti, que acaba de anunciar un plan de ajuste de 30.000 millones.
 
Según la agencia Reuters, en junio los bancos italianos apenas pedían al Banco Central Europeo (BCE) 41.300 millones,  lo que significa que la liquidez que le ha proporcionado el instituto europeo se ha multiplicado casi por cuatro en apenas seis meses.