El banco holandés registró en el tercer trimestre del año un beneficio neto de 1.690 millones de euros, frente a los 239 millones que ganó en el mismo periodo del año anterior.
 La cifra ha superado las estimaciones de los analistas consultados por Bloomberg, que de media esperaban un beneficio de 1.520 millones de euros.


Según explica el banco, el resultado se visto impulsado fundamentalmente por la venta de divisiones, pero ha sufrido el impacto de la crisis de la zona euro.

En su comunicado, ING anuncia que suprimirá hasta 2.000 puestos de trabajo en banca minorista. "Las ganancias están bajo presión, debemos renovar los esfuerzos para reducir gastos en el grupo para adaptarnos al entorno y mantener nuestra posición competitiva", apuntan.