“Galp tiene muy buenos activos, produce petróleo a costes muy bajos, un dueño claro, la familia Amorim que se ‘juega’ algo con nosotros como accionista, un muy buen equipo de gestión y cotiza a un precio muy interesante”, apuntan desde la gestora española ‘value’ AzValor.

La carta de presentación de Galp ha concentrado el interés de fondos que llevan por bandera la filosofía de inversión de Warren Buffett como el AzValor Iberia, con una exposición del 8,37%, el Bestinver Bolsa, con un peso en cartera de la petrolera portuguesa del 4,77%, o el Santalucía Espabolsa con un 1,84%. Estos dos últimos fondos, cuenta con la certificación cinco estrellas de la firma de análisis Morningstar que otorga a los mejores fondos de cada categoría en función de su rentabilidad y riesgo con una antigüedad superior a los tres años. Galp también está presente en productos de bancos como BBVA, CaixaBank o el Banco Santander.

Lo cierto es que la compañía lusa que dirige Carlos Gomes ha duplicado su precio entre 2014 y 2018, en los últimos doce meses consigue un retorno del 13%, aunque cotiza hoy al mismo precio que en 2010, cuando el barril de Brent llegó a tocar los 91 dólares frente a los 74 dólares actuales en los que se mueve ahora. Como en toda petrolera el precio del ‘oro negro’ pesa mucho en la percepción y en la valoración de la compañía, aunque desde AzValor señalan que “el precio concreto del petróleo en momentos puntuales es irrelevante para determinar su valor real”.

Desde la gestora que dirige Álvaro Guzmán de Lázaro, exBestinver como Francisco García Paramés, comenta que ven en Galp “una compañía muy interesante por la calidad de sus negocios dentro de un sector castigado y que cotiza a un buen precio”. Alrededor del 75% de los ingresos de Galp provienen de la refinación y distribución de productos del crudo, aunque en 2017 el incremento de sus beneficios llegó en gran medida gracias al incremento de producción de upstream -exploración y producción- (+38%) junto a downstream -refinamiento- donde el margen de refino se situó en 5,8 dólares por barril frente a los 4,3 dólares por barril de 2016.

Otro de los catalizadores de sus cuentas de 2017 fue el incremento del precio medio del barril de Brent, que fue de 52,2 dólares. Los beneficios de Galp llegaron a los 602 millones de euros a cierre de 2017 frente a los 483 millones del ejercicio anterior, con un aumento del 25%. Los ingresos de la petrolera crecieron un 16%, hasta los 15.204 millones de euros, y su ebitda (resultado bruto de explotación) mejoró un 32%, hasta los 1.869 millones de euros.

 

 

Los analistas de Bankinter, que recomiendan comprar sus acciones, indican en un informe de febrero que los resultados de 2017 son positivos, aunque en línea con lo esperado a nivel de ebitda, sin embargo a nivel de beneficios mejores de lo esperado. El departamento que dirige Ramón Forcada arguye que estos resultados permitirán incrementar de forma significativa “la remuneración a los accionistas”. “Los resultados reflejan el buen momento por el que pasa la compañía así como el potencial de crecimiento de la cotización”, explican los expertos de Bankinter.

Sus principales pozos se encuentran en Brasil, que fue la responsable de la mayor parte de la producción de 2017, con 85,5 millones de barriles de petróleo por día. “El   caso de Petrobras es una joint venture (empresa conjunta) de operación de activos fundamentalmente, donde Galp es un activo minoritario, participa en las decisiones de optimización de la operación, en la interpretación geológica y en las decisiones de inversión. No nos olvidemos que Brasil y Portugal son hermanos lingüísticos lo que hace mucho más fácil la relación”, indican desde AzValor.

En la misma línea apunta el gestor portugués Francisco Veiga, de Orey Financial, en cuanto a su acuerdo con la brasileña Petrobras y la petrolera angoleña Sonangol. “Creemos que esos acuerdos son positivos y son una buena forma de producir y generar negocios en países con limitaciones políticas y sociales relativas, en las cuales las asociaciones aportan un valor agregado a la operación. Por el lado menos positivo, uno podría cuestionar el tiempo de inversión de Brasil y también las posibilidades que surgen de Angola, que deberían reducirse con los recientes cambios políticos en el país”, comenta Veiga.

Además de sus acuerdos en Angola y Brasil, Galp está desarrollando dos yacimientos gasísticos en Mozambique, el proyecto en alta mar Costa Coral y la prospección ‘onshore’ conocida como Mamba.

El consenso apuesta por mantener

Pese a sus buenos resultados de 2017, el consenso de los analistas recomienda mantener en cartera las acciones de la petrolera, con un potencial de revalorización del 5,5% hasta los 16,4 euros por acción, que recuerda al precio objetivo que también tiene Repsol. Precisamente presenta similitudes con la compañía que dirige Antonio Brufau como el cartel de ‘mantener’ que también pesa sobre Repsol y una cotización bajista en 2018: Repsol cae un 3,4% y Galp consigue un retorno del 1,5%.

Beltrán Palazuelo, analista y gestor de Alpha Plus de Grupo Santalucía, indica que siguen viendo que “el precio objetivo a tres años vista está alrededor de los 20 euros por acción. El catalizador para que Galp alcance su precio objetivo es que simplemente cumpla con su plan de negocio como lo ha realizado en el pasado. Es una empresa que es reconocida por su disciplina y por la buena ejecución de sus planes de negocio”.

La gestora portuguesa Orey Financial mantiene una visión neutral sobre la valoración de la empresa, ya que afirman que después de duplicar el precio entre 2014 y 2018 “ahora mismo se encuentra más cercano a su valor razonable”. “No creemos que Galp esté especialmente barato, ni consideramos que sea caro. El precio del petróleo jugará un papel clave en los beneficios futuros, en el rendimiento de las inversiones brasileñas y en el rendimiento de las inversiones, que esperamos que crezca en los próximos años”, subraya Francisco Veiga.

Galp está algo ‘más cara’ que Repsol con un PER (ratio precio-beneficio) que llega a las 20,88 veces, mientras que en el caso de la española se sitúa en las 10,4 veces. La compañía controlada por la familia Amorim en un 33,4%, dueños de la compañía líder mundial del corcho Corticeira Amorim, cotiza a un precio por valor en libros de 20,88 veces y la rentabilidad por dividendo de sus acciones se sitúa en el 3,3%, mientras que en el caso de Repsol es del 5,8%.

Además de la familia Amorim entre sus accionistas de referencia se encuentra el propio Estado portugués, a través del conglomerado Parpública, con un 7,5% del capital. Entre los fondos con mayores posiciones en Galp se encuentran la mayor gestora del mundo, la estadounidense Blackrock, con el 2,45% de las acciones y la británica Henderson con el 2,34%. El capital flotante de Galp, conocido por la locución inglesa 'free float', se encuentra en el 59,18%.