Finalmente Fitch ha confirmado los rumores que apuntaban a que bajaría la calificación crediticia de varias entidades financieras británicas. Las víctimas de sus tijeras han sido RBS, Barclays y Lloyds.


Fitch Ratings
ha rebajado sus notas de calificación de soporte (SRF) para los bancos del Reino Unido de importancia sistémica a 'A' desde 'AA-' y 'A +'. Como resultado, Lloyds y Royal Bank of Scotland han visto rebajada su nota de largo plazo a 'A' desde 'AA-'. Por otra parte, Fitch también ha puesto en perspectiva negativa el rating de Barclays.

La revisión de los ratings refleja la opinión de Fitch de que la dinámica de apoyo está cambiando en el Reino Unido. El sistema bancario no sólo es grande en relación con la economía del Reino Unido, también hay voluntad política para reducir el apoyo implícito de los bancos del país, basándose en la Ley de Bancos de 2009 y, más recientemente, las recomendaciones tas de la Comisión Independiente sobre Banca (ICB).

Con la excepción de Barclays, donde la rebaja se toman teniendo en cuenta todos los criterios de la agencia, sobre otras calificaciones sólo se han considerado los criterios que tienen que ver con el apoyo.

En el marco de calificación de Fitch, la solvencia intrínseca de un banco se refleja en su calificación de viabilidad, mientras que el potencial de apoyo soberano extraordinario se refleja en su soporte.

El viernes pasado Moody’s decidía rebajar el rating de la deuda senior y los depósitos de 12 instituciones financieras británicas, entre ellas Lloyds (hasta A1 desde Aa3); Santander UK (hasta A1 desde Aa3) y RBS (hasta A2 desde Aa3). “Este recorte”, explicaba la agencia, “es consecuencia de la reasignación del apoyo gubernamental en Reino Unido (…) Los anuncios realizados, así como las acciones llevadas a cabo por las autoridades del país han reducido significativamente la visibilidad del sector a medio y largo plazo”, afirmaban estos analistas.