A pesar de que la economía española es mucho más saludable que la griega, hay un problema con el que no contaba la economía helena: el escesivo endeudamiento del sector privado.  Un factor que puede hacer que las políticas en pro de reducir el déficit resulten tóxicas para nuestra economía, según Financial Times.

¿Sigue la economía española el mismo camino que Grecia? Después de conocer algunas de las medidas que ha llevado a cabo el gobierno español - y viendo lo que los vecinos franceses han anunciado- para reducir y cumplir los objetivos del déficit marcados por la Unión Europea, hay que valorar. Financial Times se cuestiona si un exceso de austeridad en España puede resultar 'tóxico' hasta tal punto que "llevamos la la misma senda que Grecia", afirma Wolfgang Münchau, columnista de referencia del diario.

"España está siguiendo el mismo camino que Grecia", afirma Münchau al señalar que, si bien hasta la semana pasada el Gobierno español había subrayado que no se limitaría a acumular una medida de ajuste tras otra para cumplir con los objetivos de déficit", el pasado jueves el presidente español, Mariano Rajpy, reiteraba en presencia de la canciller alemana, Angela Merkel, el compromiso de su Ejecutivo con el cumplimiento del límite del 4,4% del PIB este año y del 3% en 2013.

En este sentido, Richard Koo, economista jefe de Nomura, advierte de que si España siguiera el ejemplo de Grecia e ignorara lo que sucedió en Japón, el resultado más probable sería una "recesión severa y prolongada", lo que, a su juicio, representa "la mayor amenaza para la eurozona". "Realmente no importa si los tenedores de bonos griegos llegan a un acuerdo sobre su participación voluntaria. Si España cayera en un 'agujero negro', no habría fondo de rescate suficientemente grande que pudiera rescatarla", advierte Koo.

El tratado fiscal, una explosión de la deuda

De este modo, Münchau señala la ironía de que el nuevo tratado fiscal intergubernamental que se pretende introducir en la zona euro en respuesta a la crisis puede provocar "una explosión de la deuda", ya que incrementa enormemente los riesgos de una depresión semipermanente en gran parte del Sur de Europa, algo de lo que, de ocurrir, no habría manera de salvar a la eurozona.