Moody’s, se suma a las agencias que estos días han rebajado la nota de solvencia de la deuda portuguesa, bajando el rating del bono luso de A3 a Baa1, con perspectiva negativa.

La agencia asegura que deberá recurrir al resto de miembros de la UE para conseguir, lo que constituirá una prioridad para el nuevo gobierno, que buscará ayuda con urgencia. Afirma, además, que habrá nuevas rebajas si el gobierno no es capaz de garantizar la financiación a medio plazo.

El viernes fue Fitch quien recortó el rating, en su caso hasta BBB- (nivel de “bono basura”). Afirmó que, pese al éxito de la última subasta, el país necesita un rescate.