Basta con mirar las fortunas divergentes de España e Italia. Una historia de dos economías en la periferia de la Eurozona, dice DWS.

Hace cinco años, mucha gente apenas diferenciaba entre los distintos países de la periferia de la eurozona. Los comentaristas cínicos utilizaron un acrónimo ofensivo, agrupando a Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España. Los recientes acontecimientos demuestran que los mercados sí se diferencian, y están honrando las mejoras fundamentales.

En nuestro gráfico de la semana, examinamos los diferenciales de rentabilidad (spreads) entre los bonos soberanos a 10 años españoles e italianos. En 2013, los rendimientos de los bonos españoles se negociaban hasta un punto porcentual por encima de los italianos, lo que implicaba que los inversores exigían una mayor prima de riesgo sobre la deuda española. Comparando el desempeño económico de los dos países desde entonces, encontramos que España ha logrado crecer tres veces más rápido que Italia. Según los datos del Fondo Monetario Internacional (FMI), el PIB italiano creció un 3,4% en total entre 2013 y 2017, es decir, un 0,8% anual, mientras que el PIB de España fue un 11,6% más alto en 2017 que en 2013 (es decir, una tasa anual del 2,8%). España redujo su déficit presupuestario en 4,5 puntos porcentuales, mientras que Italia lo hizo en 1,4 puntos porcentuales. Los buenos resultados de España se reflejan en los precios de los bonos, y desde 2017, las rentabilidades españolas cotizan por debajo de las italianas. Recientemente hemos empezado a clasificar a España como un país semi-core, y no más como parte de la periferia*.

En resumen, los mercados recompensan el desempeño económico positivo, y la reacción a los últimos acontecimientos políticos en Italia es una muestra de que los mercados financieros no se sienten cómodos con lo que sucede en Roma.

(*) Fuente: FMI World Economic Outlook Database