El grupo automovilístico austro-canadiense Magna, con unos 70.000 empleados en 25 países, se ha convertido en el favorito para controlar la marca Opel, después de que la casa matriz estadounidense General Motors se desprendiera de esta filial germana. Su más inmediato competidor era el grupo italiano Fiat, que ha rechazado las exigencias de Berlín y no está dispuesto a mejorar su oferta para absorber a Opel, con fábricas en varios países europeos. Para hacerse con Opel, Magna, que suministra componentes a diversos fabricantes de todos los continentes, contará con la ayuda del consorcio ruso GAZ, que produce desde turismos y camiones hasta vehículos blindados.