El Banco Central Europeo (BCE) asegura que su política monetaria "está preparada" para contrarrestar los riesgos al alza para la estabilidad de precios en la zona del euro, "como exige su objetivo principal". En el editorial del boletín mensual de octubre, el BCE afirma que existen riesgos inflacionistas al alza a medio plazo, entre los que destaca la posibilidad de nuevos encarecimientos del petróleo y de los productos agrícolas y subidas salariales mayores de lo previsto.
El BCE pronostica que el abaratamiento de la energía de hace un año y el reciente "incremento sustancial" del precio del petróleo harán que la inflación se mantenga "significativamente por encima del 2%" hasta principios de 2008. La tasa de inflación interanual en la eurozona subió hasta el 2,1% en septiembre, 4 décimas más que en agosto, según el cálculo rápido de la oficina de estadística europea, Eurostat. El banco europeo señala que su consejo de gobierno asegurará, con una actuación "firme y a tiempo", que los riesgos para la estabilidad de precios no se materialicen y que las expectativas de inflación se mantengan ancladas, lo que favorecerá "un entorno que conducirá a un crecimiento económico sostenido, unos mercados que funcionen bien y una creación de empleo duradera". Los tipos sin cambios El BCE mantuvo los tipos de interés en el 4% la semana pasada y señaló que, "dado que ha aumentado el nivel de incertidumbre, se necesita información adicional antes de que se pueda extraer conclusiones para la política monetaria". Según la entidad, desde principios de septiembre sólo se ha publicado un volumen limitado de nuevos datos económicos, por lo que aún es necesario recopilar más información. El banco europeo afirmó que los fundamentos de la economía de la zona del euro son buenos y refuerzan los pronósticos favorables a medio plazo para la actividad económica, en particular, por los beneficios sostenidos de las empresas y el fuerte crecimiento del empleo. El BCE advirtió, no obstante, de que estas perspectivas favorables están rodeadas "de una incertidumbre incrementada" dada la volatilidad de los mercados financieros y la nueva apreciación de los riesgos observada en las recientes semanas. Según el BCE, "se debe ejercitar una atención particular al evaluar cualquier posible impacto del desarrollo de los mercados financieros en la economía real".