Delphi, el mayor fabricante de componentes automovilísticos del mundo perdió 1.400 millones de dólares en el primer semestre del año, debido en parte a los gastos de reestructuración, entre ellos 268 millones invertidos en su factoría española de Puerto Real (Cádiz), informó hoy la compañía. El resultado neto del grupo, que contrasta con el beneficio de 2.600 millones de dólares acumulado en el primer semestre de 2006, también se vio influido por los 332 millones de dólares que ha tenido que asumir como gastos de causas legales pendientes relacionadas con irregularidades en sus cuentas, que le han llevado a revisar las cifras publicadas entre 1999 y 2004.
Los ingresos del grupo también cayeron cerca del 2%, hasta 13.700 millones de dólares en el semestre, aunque en el segundo trimestre se mantuvieron cerca de los 7.000 millones de dólares. La antigua filial de General Motors también informó hoy, mediante un comunicado, de que durante el segundo trimestre del año perdió 821 millones de dólares, casi un tercio menos de las pérdidas registradas en el mismo periodo de 2006. Delphi, que se declaró en bancarrota en 2005, asegura también que sólo de los 301 millones de dólares contabilizados en el segundo trimestre como gastos de reestructuración, 207 millones estaban relacionados con el cierre de la factoría española. Asimismo, destacó que los ingresos de clientes ajenos a GM aumentó un 5%, aunque también señaló que el crecimiento se produjo gracias al favorable cambio del dólar. La firma estadounidense señaló también que mejoró su flujo de caja, que ha pasado de 187 millones en los seis primeros meses del 2006 a 431 millones de dólares. A 30 de junio, la liquidez de la empresa sumaba 1.500 millones de dólares, más 1.000 millones de dólares de capacidad de deuda. El grupo con sede en Detroit (Michigan) comunicó sus resultados un día después de que el presidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, visitara la factoría cerrada en ese país. El proceso de cierre de las instalaciones en España comenzó a principios de año, cuando la dirección de Delphi informó al Comité de Empresa Europeo sobre el acuerdo de venta de la compañía a la firma de inversiones Platinum Equity. El 22 de febrero, la dirección de la planta gaditana comunicó al Comité de Empresa el cierre de la empresa, tras haber registrado 150 millones de euros de pérdidas operativas durante los últimos cinco años, sufrir altos costes y ser incapaz de atraer nuevos contratos de negocios de manera competitiva. Después de un periodo de movilizaciones de los trabajadores, así como de reuniones y negociaciones con los gobiernos central y autonómico, el 5 de julio se alcanzó un acuerdo entre la multinacional estadounidense, la Junta de Andalucía y los sindicatos. El pacto incluía la cesión a los trabajadores de los activos de la factoría (no así de las patentes) y una indemnización de 45 días de sueldo por cada año trabajado, lo que supone un importe total de más de 120 millones de euros. Cuatro días más tarde, la plantilla de Delphi ratificó el acuerdo con el apoyo del 89,3% de los votos. Además, un tribunal de Bancarrota de Nueva York aprobó a principios de agosto un acuerdo entre Delphi y un consorcio de inversores que permitirá inyectar hasta 2.550 millones de dólares en el plan de reestructuración de la compañía. Delphi, que está en suspensión de pagos desde octubre de 2005, administra en total trece fábricas especializadas en el sistema de control y mando de los motores diesel en Brasil, Corea del Sur, India, Turquía, México, Francia, España, Reino Unido y Rumanía.