La capacidad de los impuestos para hacer frente al pago de intereses de los bonos gubernamentales está consumiéndose, al tiempo que los inversores exigen subir el costo de la financiación soberana por el miedo sistémico.
Por ejemplo, según datos de Eurostat de los cuales Bloomberg se hace eco, en Grecia, el primer país en solicitar un rescate, un tercio del ingreso fiscal es destinado a pagar la tarjeta de crédito nacional.

Irlanda, por su parte, tiene que entregar más del 18% de sus ingresos fiscales a los bonistas, y ahora está creciendo el temor a que Portugal, que paga el 14% de su ingreso fiscal en intereses, también requiera ayuda.

Italia, que gracias a años de austeridad y un elevado nivel de ahorro ha evitado atraer la atención de los bonistas, paga más de 17% en intereses.

El promedio de los pagos de intereses como porcentaje de los ingresos fiscales en los 16 países que utilizan el euro es de 12,5 por ciento, según Eurostat.