En primer lugar me gustaría dedicar unas líneas a resumir la situación vivida en los dos últimos años, ejercicios marcados claramente por la crisis financiera.
Como ha sido tantas veces repetido, en 2009, las medidas excepcionales de políticas monetaria y presupuestaria coordinadas a nivel internacional permitieron evitar una depresión mundial. El año 2010 estuvo marcado por las buenas noticias, trátese de estadísticas macroeconómicas o de resultados de las empresas. La representación gráfica de estos elementos muestra una recuperación cíclica bastante clásica. Las empresas supieron reaccionar rápidamente ante la crisis, reduciendo sus costes y preservando su estructura financiera. Asistimos pues, a una recuperación cíclica totalmente clásica al precio de un deterioro sensible de la deuda estatal de los Estados desarrollados.

Habida cuenta de lo anterior, nuestras 3 principales fuentes de inquietud para 2011 son los riesgos relacionados con la deuda estatal de los Estados europeos, la inflación y el sector inmobiliario. En efecto, la recuperación económica sigue siendo frágil y relativamente débil considerando los esfuerzos realizados por los poderes públicos y los bancos centrales desde hace más de dos años. Además, habrá que vigilar con atención la solvencia de los países periféricos de la zona euro, siempre convalecientes. Por ejemplo, España debe refinanciar una parte importante de su deuda durante el primer semestre.

El tema de la inflación sigue siendo igualmente una fuente de preocupación, especialmente en los países emergentes, incluso cuando algunos de ellos, en particular China, tomaron recientemente medidas para luchar contra este fenómeno. Finalmente, el sector inmobiliario es un tercer tema de inquietud. En los países desarrollados, los mercados inmobiliarios siguen frágiles y deteriorados, especialmente en Estados Unidos, Reino Unido y España. En los países emergentes, como por ejemplo en China, tememos la aparición de una burbuja.

Olivier Neau, CIO de Edmond de Rothschild Investment Managers