Comí ayer con P.E. uno de los gestores más activos de la Bolsa española. O como él dice “fui uno de los más activos, ahora no, ahora no hay nada que rascar, ni yo ni los que aún seguimos vivos en estas lides. Mira las cifras de las sociedades de Bolsa y lo comprobarás. Esto hace mucho tiempo que acabó, pero negamos lo evidente”. Hicimos un repaso general a la situación, pero a mí me preocupaba, en este caso concreto, la posición del inversor final, el inversor privado en la Bolsa española.
P.E. fue tajante: “No existe. Lleva más de tres años desaparecido en combate. Unos mantienen posiciones bajo mínimos, están atrapados, no tuvieron la valentía de vender con pérdidas. Otros, salieron del mercado sin un euro en el bolsillo. En la Bolsa española el inversor final no existe. Los cuartos (los euros) se los siguen jugando cuatro grandes gestores, cuatro cajas de ahorros, dos o tres bancos nacionales y, eso sí, media docena de fondos y bancos buitres extranjeros, que siempre están al acecho como lo demuestra el hecho de que por cada euro que se mueve en el mercado continuo 60 céntimos provienen del extranjero...”

“...Pero te voy a dar unos datos realmente ilustrativos. Como bien sabes y has escrito, hace unos días hubo un crash inverso en Wall Street. Digo crash inverso, porque por primera vez lo provocó Europa en Wall Street y no al revés, como siempre. Bien, ni esa noche ni al día siguiente llamó cliente alguno. Me puse en contacto con colegas que trabajan en otras sociedades y me respondieron lo mismo. Se ha perdido la sensibilidad a los grandes acontecimientos, lo que demuestra que el inversor final no existe, no quiere saber nada de la Bolsa por los motivos que te he comentado antes...”

“...Lo mismo sucede en estos días recientes de volatilidad intensa, con amenazas tan graves como las que apuntan a expulsiones de determinados países del euro. Ayer la Bolsa pegó un salto a lo grande...pero nadie llamó. El abatimiento es total. Te voy a contar un secreto. En estos días, antes de la nueva ola de frío, de tanto calor alguno de mis compañeros se quedó dormido. Sus ronquidos eran lo único que se escuchaba en la sala de operaciones. No suena el teléfono...Ayer, tampoco”, finaliza.

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Investigaba yo este fenómeno con motivo de la siguiente información, que llegaba de EEUU: según los últimos datos de colocación de activos, los inversores individuales están reduciendo su posicionamiento a la renta variable en favor de los mercados de deuda y de la liquidez. La exposición de los pequeños inversores a bolsa se sitúa ahora en el 50,9% de sus carteras, casi un 10% menos que los informes del último mes. La media histórica se sitúa en el 60%.

La exposición a bonos a los fondos de renta fija sube al 25,5% que es el mayor nivel desde noviembre de 1990, subiendo un 5,1% desde la lectura de abril. La media histórica se sitúa en el 15%. La liquidez se ha elevado 4,4% al 23,6% de las carteras, frente a una media histórica del 25%. Estos datos van en el mismo sentido que las últimas encuestas de sentimiento con un pesimismo en los niveles más altos desde noviembre de 2009.

Históricamente los movimientos de los pequeños inversores van retardados con el comportamiento del mercado, y un sentimiento bajista y reducción de su exposición en bolsa corresponde con suelos de mercado. Los últimos dos suelos de mercados bajistas mayores se alcanzaron con una ponderación de la renta variable en las carteras de los pequeños inversores del 42%. De alcanzarse estos niveles en los próximos meses sería una señal clara de compra.

Fuente: www.lacartadelabolsa.com