Según la OCDE un incremento del precio de hasta un 20% haría descender el uso del carburante hasta un 8%.
Un 35% de las personas que respondieron al Estudio realizado por la OCDE en países como Australia, Canadá, Corea del Sur, Francia, Holanda, Italia, México, Noruega, República Checa y Suecia aseguraron que utilizarían menos su vehículo privado si el transporte público fuera más barato.