Y la caída de Chipre se confirmó. Era un secreto a voces. Todos lo sabían, pero el mercado no parecía haberlo descontado, quizás porque no se esperaba que los propios chipriotas se vieran obligados a pagar parte de la asistencia económica con sus propios ahorros. El rescate de una economía que sólo supone el 0,2% del producto interior bruto de la Eurozona pone en jaque a los mercados europeos por las consecuencias del corralito. 

La Unión Europa ha aprobado un rescate de 10.000 millones de euros para salvar a la economía chipriota, una cantidad baja, comparada con los 269.000 millones que necesitó Grecia (110.000del 1º rescate +109.000 del 2º rescate +50.000 de aportación de los bancos), los 78.000 de Portugal o los 85.000 de Irlanda. Pero el kit de la cuestión y la razón por la que los mercados europeos están reaccionando tan mal este lunes, es porque este rescate implica una quita a los depósitos bancarios de los ciudadanos chipriotas: el impuesto que se pretende aplicar el martes se llevaría el 6,75% de sus depósitos, el 10% a partir de los 100.000 euros. Si bien, estos parámetros no están decididos aún, pues el vicepresidente de la Comisión Europea, Olli Renh, que ha explicado que podría rebajarse el porcentaje de quita para los depósitos inferiores a 100.000 euros al entorno del 3%, y subirse a los que superen esta cantidad hasta el 12,5%. Esta tarde se votará en el Parlamento del país la proposición del gobierno.

Con esta quita a los ahorradores se prevé recaudar unos 5.800 millones. ¿Les queda algún consuelo? Si nos fiamos de la palabra de los políticos… los chipriotas podrían agarrarse a un clavo ardiendo y esperar a que el Estado les devuelva a los propietarios de depósitos que los mantengan durante más de dos años la mitad del impuesto pagado, a través de bonos sobre los futuros ingresos del gas, como ha prometido El presidente del país, Nikos Anastasiadis.
Pero, cuán de injusto es que se aplique esta medida? Según Luis Francisco Ruiz, director de análisis de Estrategias de inversión, “la medida destinada a salvar al sistema financiero de un paraíso fiscal con cargo a los depósitos, el vehículo de los ahorradores, es actuar de forma indiscriminada. Pagan justos por pecadores. Esta postura abre una ventana de incertidumbre importante y si el ataque a los depósitos de Chipre se encuentra justificado por su condición de paraíso fiscal, no se puede descartar que los países de la periferia sufran algo similar justificado en su gran economía sumergida”.

El problema que se plantea ahora y que hace temblar los mercados europeos esta lunes es si las quitas a los depósitos bancarios de los ciudadanos para costear el rescate de un país podrán marcar un antes y un después en estas asistencias económicas. Según Pablo García, de Carax-Alphavalue, a partir de ahora, “a la Unión Europea no le temblará la mano en hacer lo mismo en otros países que tengan que ser rescatados”. Pero, ¿este remedio no sería peor que la enfermedad? Las consecuencias ya las estamos viendo en Chipre: “podría causar una crisis de liquidez brutal. Dudo que haya dinero para que todos los chipriotas puedan retirar sus ahorros”. Los españoles, como ciudadanos de un país que siempre está en la picota de los posibles rescates europeos, nos llevamos las manos a la cabeza pero, según García, de momento, “hay que evitar el pánico bancario en España, pues la filosofía bancaria española no es la misma que en Chipre y creo que aquí tenemos la ventaja de que se cogió el toro por los cuernos a tiempo con la reestructuración del sistema financiero”.

La agencia de calificación crediticia Moody's ha advertido de que la quita a los depósitos bancarios acordada por el Gobierno de Chipre con la troika -la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI)- tiene implicaciones negativas para los bancos europeos, según informó en un comunicado.

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