Parece que ya ha quedado muy lejos, pero durante el pasado 2008, los "junk" bonds o bonos "basura" llegaron a cotizar a unos intereses que llegaron incluso a superar los 20 puntos porcentuales respecto a los Treasury Bonds.

Eran tiempos muy complicados donde por primera vez se ponía en entredicho la actividad y las operaciones de la gran banca de inversión norteamericana. Desde esos momentos hasta los actuales la situación se ha ido moderando.

Todos aquellos "valientes" inversores que apostaron en esos momentos por los "High Yield" (bonos de alto rendimiento), se embolsaron grandes plusvalías. Recordemos que durante el 2009, la rentabilidad media de esta clase de bonos fue del 58%. Ya adentrados en 2010, y viendo que la situación se iba normalizando estas rentabilidades se aproximaron a niveles del 15%. De hecho, a día de hoy, la rentabilidad adicional que exigen los inversores para apostar por este tipo de deuda de alto riesgo ha caído a su nivel más bajo desde finales de 2007.

¿Qué conclusiones podemos sacar?

Queda claro que vamos recuperando cierta confianza en la deuda corporativa pero veamos cuáles son las claves. Todas aquellas empresas en busca de liquidez, tanto en nuestro país, como en el resto de Europa y en EEUU, ven por un lado la dificultad de acceder a cualquier tipo de financiación en los actuales mercados financieros (donde el crédito sigue tan restringido), y por otro, la creciente demanda por parte de los inversores de este tipo de bonos que, si bien entrañan un mayor riesgo de impago que la deuda convencional, son una clara alternativa a la gran incertidumbre que presenta la actual renta variable, así como el vértigo con el que se percibe el rápido crecimiento de los mercados de materias primas.

Cómo no, la gran banca ya vio la jugada antes que nadie. Según Dealogic, los bancos de inversión generaron durante 2010 hasta $5,800 millones en comisiones derivadas de la emisión de bonos "basura", lo que supone la cantidad más elevada de toda la historia de estos bonos.

Ya no somos tan desconfiados

Los últimos datos apuntan a una cada vez mayor caída de la desconfianza. La tasa de impagos de los bonos high-yield a nivel mundial que registró un 13.1% durante 2009, cayó hasta niveles de 3.1% a finales de 2010. La agencia Moody's espera una nueva caída para este 2011, de hecho sus perspectivas sitúan esta tasa en el 1.9%, la más baja de los últimos veinte años; siempre y cuando la crisis de la eurozona no se recrudezca. En este nuevo escenario, la agencia "se cubre las espaldas" y sitúa dicha tasa de impago en niveles por encima del 6%. Por su lado los expertos de renta fija siguen apostando por un buen año y sitúan las rentabilidades de los high-yield para este 2011 en torno al 8-10%.

Equity: sigue siendo la apuesta para muchos


En cambio, siguen siendo muchos los analistas que apuestan por un cambio de las carteras hacia la renta variable. Los que apuestan por esta estrategia sostienen la teoría de que las acciones se comportan mejor que la deuda corporativa en ciclos de expansión económica como la actual. Además, si la recuperación económica se detiene, afectará por igual tanto a las acciones como a los bonos "basura".

Amenaza común

Existen actualmente dos tipos de amenaza para los mercados financieros: una política monetaria más restrictiva por parte de los bancos centrales que nos lleve a una subida de los actuales tipos de interés y por otro lado una desmesurada subida de los precios (=inflación).

Una subida de tipos provocaría una caída del valor de los actuales bonos. Y cualquiera de ambas haría mucho daño a la actual tendencia alcista de los mercados.

Bonos "Basura"

Spread diferencial frente a los US Treasury desde 2000