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La compañía que preside Ignacio Sanchez Galán se ha convertido en la tercera mayor empresa de España, con una capitalización de más de 145.000 millones de euros.
Las cinco palancas clave en las que se ha apoyado la compañía para disparar su valor son las siguientes:
El giro estratégico hacia el negocio de redes (estabilidad)
Iberdrola enfocó su plan estratégico para priorizar las redes eléctricas frente a la generación renovable pura. Esto le produjo unos ingresos regulados y predecibles que blindan a la empresa contra la volatilidad de los precios de la luz. Además ha incrementado su base de activos regulados en EEUU,UK y Brasil, asegurándose retornos atractivos, con un ROE cercano al 9.5%.
Rotación de activos y desinversiones millonarias
Para financiar su millonario plan de inversión sin ahogarse en deuda, la eléctrica ejecutó una brillante estrategia de rotación de activos. La operación estrella fue la venta de gran parte de su negocio en México por unos 6.000 millones de dólares. Esta inyección de liquidez limpia redujo el apalancamiento y le dio la flexibilidad financiera que tanto gusta a las agencias de calificación y a los fondos de inversión.
Alianzas estratégicas con grandes fondos
En lugar de asumir todo el riesgo y el coste de los nuevos megaproyectos renovables (especialmente eólica marina), Iberdrola ha vendido participaciones minoritarias a gigantes de la inversión como Norges Bank, GIC o Masdar. Esto le permite captar capital de forma inmediata, seguir operando los proyectos en su balance y diluir el riesgo de ejecución
Beneficios récord y revisión de guías al alza
El mercado de valores se mueve por resultados y expectativas, e Iberdrola ha superado constantemente las estimaciones del consenso. El beneficio neto comparable ha crecido a doble dígito (rozando los 6.300 millones de euros en el último ejercicio cerrado), lo que ha obligado a la directiva a revisar consecutivamente al alza sus previsiones de beneficio y crecimiento para 2026 y 2028.
Dividendo creciente y refugio sectorial
En un entorno macroeconómico complejo, Iberdrola ha actuado como un valor refugio de manual, pero con crecimiento. Su política de retribución al accionista (con una rentabilidad por dividendo que se sitúa cerca del 3,7% y que crece en línea con el beneficio por acción) atrae tanto al inversor institucional como al minorista que busca flujos de caja seguros.
Iberdrola es un valor que deberían tener la mayoría de inversores españoles en cartera.
Según los indicadores técnicos de fuerza y tendencia de Estrategias de Inversión, Iberdrola dio justo hace 2 años señal de "fuerza", el 5 de Abril de 2024, cotizaba a 11 euros y en ese momento el indicador de fuerza ( color rojo) dio señal y desde entonces no ha bajado de fuerte o muy fuerte.

El valor actualmente sigue fuerte, en máximos históricos y los inversores que han utilizado nuestros indicadores y se hayan mantenido en el valor han doblado su inversión.

