El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, ha explicado que la prevista desaceleración de la economía española en 2008 se debe al endurecimiento de las condiciones de financiación, que ha aumentado tras las turbulencias en los mercados financieros del pasado verano. Almunia subrayó que, a pesar del recorte en la previsión de aumento del PIB en 2008 -Bruselas lo ha reducido en cuatro décimas, hasta el 3%, frente al 3,8% en 2007-, las expectativas para la economía española siguen siendo "positivas".
El comisario señaló que ese nuevo entorno menos favorable afecta "de manera especial" a un país en el que la construcción y la vivienda tienen un peso tan relevante y que tanto han contribuido en los últimos años al crecimiento y al empleo. Ante la insistencia de los periodistas en señalar al "culpable" de la desaceleración, Almunia zanjó, con una sonrisa: "son los mercados". Hizo hincapié, además, en que el ejecutivo de la UE espera un ajuste gradual del mercado inmobiliario y recalcó que, aunque la contracción afectará al crecimiento y al empleo, ambos factores siguen creciendo bastante por encima de la media de la zona euro. En concreto, destacó que el empleo pasará de crecer el 3% en 2007 al 2,1% en 2008, una tasa "que ya quisieran otros países". España seguirá también mostrando superávit público el año próximo, aunque menor que en 2007 -pasará del 1,8% al 1,2% del PIB- y la deuda pública proseguirá su senda de reducción -hasta menos del 35% del PIB en 2008-. En el lado menos favorable, Almunia reconoció que España mantiene una inflación "persistentemente superior a la de la zona euro" y la productividad crece a ritmo muy moderado. Advirtió de que nuestro país seguirá perdiendo competitividad mientras no corrija esos factores. Apuntó, por último, al creciente saldo negativo de la balanza por cuenta corriente -que, según las previsiones de Bruselas, rozará el 10% del PIB a final de 2009-, que no da muestras de corrección a pesar de la desaceleración.