El ex presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos Alan Greenspan se defiende de sus críticos y asegura que no se arrepiente de ninguna medida que tomó en sus 18 años al frente de la institución financiera más influyente del planeta. En declaraciones al diario The Wall Street Journal publicadas hoy, Greenspan reconoce que su legado es cuestionado y se muestra preocupado por su reputación. "Me elogiaban por cosas que no había hecho. Y ahora me acusan de cosas que tampoco hice", dice Greenspan, de 82 años.
Las bajas tasas de interés y la laxa supervisión de los últimos años de su mandato están siendo cuestionadas en estos días por quienes consideran que se plantó así la semilla de la actual crisis financiera, que empezó en el sector inmobiliario de Estados Unidos y está castigando a bancos, bolsas, deudores y consumidores de todo el mundo. El ex presidente del banco central estadounidense considera que lo más importante es aprender las lecciones correctas de la crisis. "Una evaluación (incorrecta) de este período, y de cómo impedir en el futuro problemas similares, podría dar las respuestas y las medidas equivocadas", advierte en declaraciones a ese diario económico. Greenspan asegura no arrepentirse de ninguna decisión y cree que muchos detractores reescriben la historia sin hacer caso a la evidencia en su favor y sin tomar en cuenta el proceso según el cual él tomaba sus decisiones. Las críticas que más le molestan, afirma al diario financiero, son las que vienen de sus amigos y ex colegas, algunos de ellos respetados economistas que apoyaron sus medidas pero ahora dicen, con el paso de los años, que fueron equivocadas. "Me lo tomo muy en serio cuando mis colegas dicen que me equivoqué. Pero, ¿dónde están las pruebas? Mucha gente hace acusaciones sin pruebas. Creo que eso es impropio", añade Greenspan. El ex presidente de la Reserva Federal afirma también que las burbujas son una característica inevitable de las economías dinámicas e insiste en que ninguna política sensata podría haber prevenido la burbuja inmobiliaria. "Estoy casi seguro de que en esto tengo razón. Pero si alguien demuestra lo contrario, cambiaré de opinión. No tengo ningún interés en mantener ideas incorrectas", afirma. Greenspan admite, sin embargo, que un mayor control podría haber ahorrado problemas con las hipotecas de alto riesgo, pero también insiste en que no habría impedido la burbuja y la crisis consecuente. El principal signo de interrogación sobre el legado de Greenspan es su decisión de reducir los tipos de interés al 1% en 2003 y esperar a 2004 para volver a subirlos y después hacerlo muy lentamente. "No recuerdo un caso en que el proceso de decisiones de la Reserva Federal haya estado equivocado", asegura Greenspan, quien justifica sus decisiones diciendo que, en ese momento, la inflación era baja y que el riesgo de deflación -aunque pequeño- parecía real.