Acerinox ganó 234 millones de euros en 2017, gracias a la mejora de los precios de las materias primas y al impulso generado por la reforma fiscal en Estados Unidos. Se trata del mejor beneficio de los últimos 10 años.

En concreto, las ganancias de la compañía aumentaron un 191% el pasado ejercicio. Señala la compañía que el EBITDA alcanzado, 489 millones de euros, superó al de los años 2010 y 2014 y eso pese a que los precios están por debajos de los de esa fecha. La empresa señala que las cifras “acreditan los altos niveles de eficiencia alcanzados en este periodo tan complicado para el sector”.

Durante el año pasado las ventas crecieron un 16,6%, hasta 4.627 millones de euros.  

Resultados de Acerinox

Comenta la compañía en su comunicado a la CNMV que la reforma fiscal de Estados Unidos ya ha influido en las cuentas del año pasado, aunque el mayor impacto se producirá en 2018 para su filial North American Stainless y el Grupo Consolidado.

Eso sí, su presencia en Estados Unidos ha hecho que Acerinox se vea afectado por el tipo de cambio “por la relevancia de sus inversiones en North American Stainless y Bahru Stainless”, señala. “Por ello, a pesar de los buenos resultados del ejercicio, los fondos propios se redujeron un 9,1% y los activos no corrientes un 8,9%”, indican en la acerera española.

Perspectivas

El grupo Acerinox cree que la reforma fiscal en Estados Unidos “tendrá un efecto claramente positivo en los resultados de Acerinox. Para anticipar el comportamiento del Grupo en 2018 habrá que estar muy pendientes de las posibles medidas proteccionistas en ese país, de la reacción de Europa y otros países en caso de que fueran adoptadas y de la gestión del exceso de capacidad de producción instalada, especialmente en Asia. En este último factor tendrá especial importancia el crecimiento de la producción en Indonesia, pero también el cierre de acerías en China o su cambio de actividad hacia la fabricación de acero al carbono”, afirman.

También esperan que el mayor crecimiento económico en todo el mundo impulse la demanda de acero, “especialmente si se reactivan las inversiones en infraestructuras y se entra en una fase de expansión del gasto público, dado que el consumo privado y la fabricación de bienes de equipo vienen mostrando un comportamiento positivo”.

Eso sí, “la comparación con el ejercicio 2017 comenzará siendo negativa por los excepcionales resultados obtenidos en el primer trimestre del año anterior, favorecidos por las fuertes subidas de los precios de las materias primas, la actual situación, unida al control de existencias en los principales mercados consumidores y a la recuperación de los precios en el cuarto trimestre, permite ser optimistas de cara al ejercicio 2018”, auguran.