Desde primeros de septiembre viene fluctuando en un rango lateral, lejos de los máximos anuales marcados en enero en 13,65 euros.

Si contemplamos el devenir del precio desde mediados de 2016 apreciamos una estructura técnica peligrosa, donde los volúmenes tienden a ser mayores cuando hay caídas.

Los indicadores lentos generan señales bajistas, por séptima vez en 22 años, habiendo experimentado previamente una de las más altas pendientes de subida.

La directriz alcista desde finales de 2015 marca una zona de soporte intermedia en 11,4 euros, antes de 10,8 euros, punto técnico más importante en el medio plazo.

 

 

Recomendación: MANTENER encima 10,8 euros.