Mercados de renta variable y bonos del gobierno han vuelto a su comportamiento habitual: moverse en direcciones opuestas. ¿El causante? El recorte de impuestos en EEUU.
Una medida que favorecerá el incremento de gastos en el país y que ha impulsado el optimismo sobre la evolución económica de Estados Unidos. El recorte de impuestos al otro lado del Atlántico es bienvenido. Las preocupaciones sobre las presiones inflacionistas, que desencadenaron la venta masiva de bonos y acciones, han puesto fin un período en el que ambos activos han ido de la mano.

Según Christophe Donay, jefe de estrategia de Pictet “en los precios de los bonos no han reflejado los fundamentales económicos sino las medidas excepcionales puestas en marcha y su consideración de activo refugio”. Por ello, reconoce que la gente no debería subestimar el riesgo de una corrección importante “si la economía sale de la crisis el próximo año”, advierte el gestor.

Ambas clases de activos se han visto impulsadas por la amplia liquidez y las expectativas de una mayor expansión cuantitativa de la Reserva Federal, pero la extensión de los recortes de impuestos provocó fuertes pérdidas en los bonos del Tesoro de EE.UU., golpeado por temores de inflación y una ampliación en el déficit del presupuesto de EE.UU.

Después de un recorrido positivo en la mayor parte de noviembre, el diferencial entre los bonos a diez años del tesoro estadounidense y el futuro del S&P500 ha caído en terreno negativo, en -0.26 %. Hasta mediados de abril - cuando estalló la crisis griega - este diferencial se había movido entre 0.35% y -0.82%, antes de comenzar a aumentar a principios de octubre.