El valor se encuentra en una situación bastante peligrosa pese a que la compañía consiguiera salvar los muebles al recibir el visto bueno a su plan de viabilidad. La nueva conversión de la empresa provocó el último desplome, mientras no ha conseguido remontar en el terreno bursátil. Técnicamente, sigue sin referencias claras en las que apoyarse.

No ha pasado mucho tiempo desde que Abengoa  consiguiera, al menos de manera coyuntural, salvar los muebles de la quema más absoluta: su quiebra. El acuerdo contemplaba una nueva estructura con diferentes entidades financieras como principales acreedores del grupo. Poco después bancos como Santander redujeron cuantiosamente su participación llevando a Credit Agricole como principal accionista.

En ese momento, las acciones de Abengoa consiguieron dispararse incluso más de un 100%. Pero la realidad mostró que se trataba de un movimiento especulativo antes de que se produjera la ampliación de capital que recompuso la compañía. Poco después sus títulos no solo llegaron hasta esos niveles previos sino que se fueron aún hacia más abajo. Todo un abismo.

Tanto es así, que en la actualidad el valor se encuentra luchando por no perder el céntimo por acción. Ahora mismo se encuentra en el 0,0150, con un nominal muy estrecho. Una situación bastante complicada teniendo en cuenta que la capitalización bursátil se encuentra en niveles mínimos con poco menos de 300 millones de euros (teniendo en cuenta que fue una compañía que llegó a estar dentro del Ibex 35).

 

Abengoa cotización

 

Además, tanto las acciones A como las B están llamadas a terminar de desaparecer y a unificarse. Esa propuesta debe aprobarse finalmente por parte de la junta de accionistas, pero la mayoría de los analistas no ve otra salida.

Con todo y con ello, las recomendaciones a día de hoy por parte del consenso de mercado siguen siendo la de infraponderar o mantener los títulos de Abengoa en cartera. En resumidas cuentas, lo cierto es que se trata de una empresa que pese a salvar su extinción le quedan aún muchas piedras en el camino. 

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