La economía de EEUU sigue a velocidad de Boeing. Mientras que las cuentas del Viejo Continente parece que se estancan, Donald Trump presume de la tasa de desempleo más baja desde el año 2000, en el 3,8% (6,1 millones de parados), una inflación subyacente del 2,2% y un crecimiento del PIB en el segundo trimestre apuntando a un alza anual de entre el 3,5% y el 4%.

El Comité del Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés) de la Reserva Federal empezó este martes su reunión de dos días, aunque este miércoles se conocerán las conclusiones principales de la cita y además comparecerá en rueda de prensa su presidente Jerome Powell. El 96% de los analistas consultados por Reuters descuentan que el banco central estadounidense subirá los tipos de interés 25 puntos básicos hasta el rango del 1,5-1,75%.

La tasa de inflación interanual de EEUU se situó en mayo en el 2,8%, tres décimas más del IPC general del mes de abril, lo que supone su mayor incremento desde febrero de 2012, según los datos del Departamento de Trabajo. Este aumento generalizado de los precios deja en ‘bandeja’ la subida de tipos de la Reserva Federal.

La Fed publicará la actualización de sus expectativas económicas y la proyección que los miembros tienen para los tipos de interés, el denominado diagrama de puntos, que será analizado para intentar anticipar si finalmente serán tres o cuatro subidas de tipos de interés las que el banco central llevará a cabo este año. Los mercados descuentan probabilidades similares para ambos casos, de algo por encima del 40%. En marzo, cuando se produjo la primera subida de tipos del año, la Reserva Federal apuntó a que habría en total tres aumentos del coste del dinero en 2018.

Gráfico del bono a diez años y a dos años de EEUU.

Según los analistas otro aspecto de interés es la valoración de los miembros del FOMC de las actuales condiciones de política monetaria. “Según su última declaración, las condiciones se perciben como acomodaticias, lo que indica que podría haber bastantes subidas de tipos en el futuro. Sin embargo, también podrían cambiar su discurso y describir las condiciones monetarias como neutrales. Si este fuera el caso, estaríamos más cercas del final de las subidas de tipos de lo que pensamos”, según Yves Longchamp, responsable de análisis de Ethenea.

Pese a que la economía de EEUU disfruta de su segundo ciclo expansivo más largo de la historia, con 108 meses de crecimiento desde julio de 2009, otro de los flancos que vigilará el mercado será la forma de la curva de tipos y en cómo los miembros de la FOMC se posicionan ante esta circunstancia. La teoría económica apunta que cuando los bonos a corto plazo consiguen una rentabilidad más alta que los tramos largos la economía está cerca de entrar en recesión.

“Esta semana el diferencial entre el bono a 2 años y el bono a 10 años ha superado los 42 puntos básicos, lo que supone la forma más plana de la curva de tipos desde 2007. La última vez que la Fed subió los tipos con una curva tan plana fue en junio de 2006 y ésta resultó ser su última subida de una serie de 17 alzas de tipos en dos años. Si la Fed sube tipos en la próxima reunión, será la séptima de esta serie en dos años, aunque la curva está igual de plana que en 2006. Por eso escucharemos con atención la rueda de prensa ya que tenemos serias dudas de que el FOMC esté dispuesto a poner en marcha todas las subidas que sus miembros proyectan actualmente; especialmente si continúa el aplanamiento”, señala Mark Holman, gestor de TwentyFour AM de Vontobel.

El lenguaje utilizado por Powell también será importante y puede que reduzca el tono empleado por el presidente Donald Trump, que acostumbra a utilizar un tono contundente frente a sus socios comerciales. Sin embargo, el consenso de los analistas descarta que se produzca un impacto de las decisiones que tome la Fed en los mercados, ya que está totalmente descontada.

Pablo Gil, estratega de mercados y director de método trading de XTB, apunta que “las subidas en los mercados bursátiles de EEUU vienen en parte respaldas por la reforma fiscal de Trump, que impulsa el consumo y la inversión dado que los ciudadanos tiene un dinero extra. Ese impulso durará hasta mitad del año que viene, el problema llegará cuando todo el estímulo fiscal se haya trasladado a la economía y mientras tanto la Reserva Federal este tensionando los tipos y reduciendo su balance. Posiblemente la colisión de ambos factores sea el cambio de tendencia en las bolsas. Pero hoy por hoy preferiría estar invertido en EEUU durante los próximos meses”.

Balance de la Fed

Cabe recordar que el balance de la Reserva Federal es de 4,4 billones de dólares, que representa el 23% del PIB estadounidense, frente a los 4,5 billones de euros que acumula el Banco Central Europeo (BCE) en su balance que representan el 43% del PIB de la Eurozona.

Pese a que muchos expertos alertan de la excesiva carga de activos improductivos que los bancos centrales ‘llevan’ a sus espaldas, la Fed ya ha puesto las bases para librarse de estos activos. Empezó en septiembre con ventas mensuales por valor 6.000 millones de dólares en bonos del Tesoro y 4.000 millones en bonos hipotecarios y el plan apunta que a partir de septiembre las ventas se eleven hasta los 30.000 millones mensuales de bonos del Tesoro y 20.000 millones en activos hipotecarios. No es una venta al uso, sino que el banco central deja que la deuda venza sin renegociarla ni recomprarla.

BCE y BoJ, a la espera

Este jueves también se celebra la reunión del consejo de Gobierno del BCE en Riga (Letonia), donde se estrenará el ‘flamante’ vicepresidente de la entidad Luis de Guindos. El mercado apunta que el banco central europeo establecerá en esta reunión o en la siguiente de julio el calendario de retirada de estímulos conocido como Quantitative Easing (QE).

De Guindos se estrena en Riga en su primera reunión de política monetaria del BCE.

El BCE se ha comprometido a dedicar unos 120.000 millones de euros a la compra de activos al menos hasta el final del próximo mes de septiembre a razón de 30.000 millones mensuales, que el organismo reforzará con la reinversión de más de 180.000 millones de euros correspondientes a vencimientos de activos adquiridos dentro de sus distintos programas de compra durante los próximos doce meses, según recoge Efe.

En el caso del Banco de Japón todo apunta que mantendrá su política monetaria esta semana y no espera grandes cambios en su cita del viernes.