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Más allá de Corea y Taiwán, donde predomina la inversión en inteligencia artificial, el sur y el sudeste asiático también están registrando un repunte de la inversión relacionada con la IA.Malasia y Singapur lideran esta tendencia, seguidos, en menor medida, por Tailandia. India y Vietnam, por su parte, se benefician de la inversión pública en infraestructuras y del impulso al sector manufacturero. En Latinoamérica, los elevados precios de las materias primas siguen respaldando las perspectivas de crecimiento, mientras que el reciente giro político apunta a una menor prima de riesgo país. La inversión también está cobrando fuerza, especialmente en el sector de los recursos naturales. Por último, en la región EMEA, el aumento de la inversión en defensa y en la industria manufacturera impulsa las perspectivas de crecimiento.
Además, las valoraciones fuera de Asia Oriental han subido, pero todavía ofrecen potencial alcista si el crecimiento se mantiene. El PER de Brasil ha aumentado tras la primera vuelta de las elecciones presidenciales, aunque sigue por debajo de los niveles registrados a principios de año. Al cotizar a menos de diez veces los beneficios previstos para los próximos doce meses, se sitúa también muy por debajo de las valoraciones de la renta variable global. Lo mismo ocurre en Polonia, que ha destacado por su crecimiento en los últimos años. Aunque las valoraciones han alcanzado su nivel más alto desde 2022, el mercado sigue cotizando con un descuento del 30% respecto a la renta variable mundial. Por último, India parece claramente barata en comparación con sus niveles históricos. Sin embargo, esto refleja en gran medida que, en los últimos años, los beneficios han ido cayendo hasta acercarse a los niveles que ya descontados por las cotizaciones. Por tanto, estas valoraciones aparentemente atractivas pueden resultar engañosas si el crecimiento no repunta y los beneficios continúan cayendo.
Más allá del ciclo tecnológico y de inversión en IA de Asia Oriental, vemos buenas oportunidades en Latinoamérica, donde la reducción de la prima de riesgo país tras las recientes elecciones debería favorecer la inversión privada e impulsar el crecimiento. Brasil celebró ayer la segunda vuelta de las elecciones. Un plan creíble de consolidación fiscal tras los comicios debería reducir la prima de riesgo fiscal y los tipos de interés, dando paso a un ciclo de inversión privada. Chile, Colombia y Perú están aplicando medidas de desregulación y han adoptado políticas fiscales más prudentes. Fuera de Latinoamérica, Hungría y Polonia también ofrecen buenas oportunidades. Hungría es otro ejemplo de cambio político reciente: el nuevo Gobierno orienta sus políticas hacia la adopción del euro a medio plazo. Polonia, por su parte, registra un crecimiento sólido, impulsado por la inversión en defensa y el consumo.
Los importadores netos de energía siguen afrontando precios elevados, lo que amplía su déficit por cuenta corriente y presiona a la baja sus monedas. En los países que forman parte de la cadena de suministro de la IA, como Corea, la fortaleza de las exportaciones de chips compensa con creces los altos precios de la energía. Sin embargo, otros importadores siguen siendo vulnerables, siendo India un buen ejemplo. Pese a su sólido crecimiento, la fortaleza del dólar estadounidense y la falta de exposición a la IA han provocado salidas de capital del país. Esto ha debilitado la rupia y, en última instancia, ha reducido la rentabilidad de la renta variable denominada en dólares. En cambio, Brasil, como exportador neto de energía, debería ver cómo su moneda se fortalece.

