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Destacan tres motores: la inversión en redes eléctricas, los vehículos eléctricos y, cada vez más, los centros de datos de inteligencia artificial. Al mismo tiempo, la oferta responde cada vez menos a las subidas de precios. Detrás de ello se encuentran años de inversión insuficiente, el descenso de la ley del mineral y los largos plazos necesarios para desarrollar nuevas minas. Las recientes interrupciones de la producción en Indonesia, República del Congo y otros lugares han puesto de manifiesto esta vulnerabilidad.

Por eso, los indicios apuntan a que el precio del cobreseguirá subiendo los próximos años. Los indicadores adelantados apuntan un mercado cada vez más ajustado: la demanda sigue creciendo, mientras que el aumento de la oferta continúa limitado.

A corto plazo, el principal riesgo reside en la política comercial de Estados Unidos. Sigue estudiándose la posibilidad de imponer un arancel al cobre refinado a partir de 2027. Si finalmente no se aplicara, podría producirse una corrección a corto plazo, dados los inventarios acumulados ante la posibilidad de que entrara en vigor.

No obstante, a más largo plazo, sin embargo, esperamos que los factores estructurales de oferta y demanda sigan respaldando al cobre.

Además, consideramos que el cobre y otros metales vinculados a la electrificación pueden ser útiles como cobertura frente a la inflación. La historia respalda esta visión: cuando la inflación ha superado el 2%, estos metales han tendido a registrar una rentabilidad superior.

Tanto una exposición directa al cobre como invertir en compañías mineras cotizadas ofrecen exposición a este material, pero las mineras cotizadas presentan un mayor apalancamiento operativo.

Dado que operan con costes fijos elevados, sus beneficios pueden crecer de forma desproporcionada cuando sube el precio del cobre. Esto las convierte en opciones especialmente atractivas si los precios se mantienen altos durante un periodo prolongado.

El principal riesgo reside en el aumento de los costes mineros y su consiguiente impacto sobre los márgenes. No obstante, por ahora, los sólidos ingresos procedentes del oro y la plata, obtenidos como subproductos, ayudan a compensar ese efecto para la mayoría de los productores de cobre.