Gisela Turazzini, CEO de Blackbird, analiza la situación fundamental y técnica de Mediaset.

Uno de los principales drivers del negocio televisivo es la publicidad, pero la crisis española ha hecho que caigan las inversionres en publicidad, lo que ha tenido causas dramáticas para las televisiones. No obstante, la solvente caja, tanto de Mediaset, como Atresmedia, ha suavizado el impacto, lo que hizo que subieran las acciones en 2013.

Mediaset ha llevado a cabo un proceso de reestructuración que le ha llevado a reducir sus costes para mantener sus resultados gracias a una mejora de los márgenes. La sólida situación financiera le hace disponer de una caja de 179 millones de euros, pero su Ebitda, de 139 millones de euros sigue siendo escaso para justificar los casi 4.000 millones de euros en bolsa. Cotizar a 30 veces Ebitda es difícil de justificar, por lo que se podría decir que el mercado está siendo especialmente benévolo con Mediaset.
El sector está inmerso en una época de cambios, girando hacia los contenidos de pago. La diferencia entre la TDT y los contenidos de pago es interesante, pues en este juego las operadoras son una amenaza que no podemos obviar.

Técnicamente, a pesar de los exigentes precios de Mediaset y de la enorme complejidad sectorial, el mercado aplaude la gestión interna y la capacidad de generar beneficio. La acción ha roto al alza tras consolidar durante este año los niveles alcanzados el año pasado. Es más una opción de momento que de valor. Los máximos anuales, junto con la mejor fuerza relativa, nos invita a aprovechar un posible retroceso para incorporarnos a la tendencia alcista. Se observa en el gráfico un patrón de H-V-H invertido, que es una pauta de cambio de tendencia. Plantearíamos una operativa de compra en pull back en los 9,59 euros para ir a buscar los 11,20 euros, máximos de 2010. Colocaremos dos niveles de stop, uno de swing Trading por debajo de los 9 euros, y otro de Trading direccional en los 9,50 euros.