
Muchas personas no entienden una nómina. Y las que la entienden, a veces no saben qué parte paga la empresa por ellos y ni siquiera viene reflejado en la nómina.
Aquí no vamos a decir si es mucho o poco, eso que lo decida el lector. Simplemente ponemos los datos para que los conozcas. El supuesto está hecho para un trabajador soltero en Madrid, una de las regiones con menor IRPF. Porque, como bien sabes, hay una parte estatal y otra autonómica. Además, he escogido un salario ligeramente por debajo del salario medio en España en el 2024. Así se aprecia que lo de que los sueldos bajos no pagan impuestos es un poco mito.
Para entenderlo bien, hay que explicar varios conceptos. Lo primero es el coste laboral. Es decir, lo que le costamos a la empresa. La empresa paga por nosotros mucho más de lo que dice el salario bruto. Y esa parte no viene recogida en la nómina.
Luego tenemos el salario bruto, que es lo que hemos pactado con el empleador. Y, finalmente, el neto, que es lo que nos ingresan en la cuenta.
La segunda cosa que entender es que son varios los conceptos por lo que se nos quita una parte del sueldo. Para hacerlo sencillo, lo dividimos en tres grandes bloques. Por un lado están las cotizaciones a la seguridad social. Una buena parte de ellas corren a cargo de la empresa (aunque en realidad es sueldo que dejamos de ganar por mucho que se llamen a nombre de la empresa) y otra parte a cargo del trabajador. Es lo que se suele llamar contingencias comunes. Ahí se incluye, de modo principalísimo, las pensiones.
El segundo bloque es el IRPF. Este lo paga también el trabajador, pero sin eufemismos de poner parte a nombre de la empresa. Directamente el trabajador.
El tercer punto es el MEI (Mecanismo de Equidad Intergeneracional), que es un impuesto disfrazado de cotización, pero sin derecho a mayor prestación futura. Se ha puesto como cuota mal llamada de solidaridad para ayudar a pagar las pensiones de la generación baby boom que se empieza a jubilar.
Y antes de mostrarte los datos, una última cuestión. La parte que paga la empresa por nosotros y que no vemos en la nómina, duele menos porque no lo vemos. Pero es una parte muy importante. No por dejar de verlo es algo que no nos estén quitando.
Nosotros pactamos, según el ejemplo a continuación, un salario de 28 mil euros. Y lo que sucede realmente es lo que ves en esta tabla.

* Las cotizaciones empresariales no salen del salario bruto. Van por encima del bruto y forman parte del coste laboral total. El dato relevante es el de cuña, no este, que mezcla 2 informaciones y lo pongo solo a título informativo, pero que no lleve a engaño
Pues no sé qué pensarás después de ver la tabla: si deberíamos pagar más o menos. Un trabajador con un salario bruto de 28 mil euros le cuesta a la empresa más de 36 mil quinientos. Y el trabajador acaba recibiendo 22 mil justitos.
No soy quién para juzgar, pero cada cual puede ya hacerse una idea conociendo los datos. Sin los datos es más difícil interpretar de forma adecuada la realidad, pero ahora ya tenemos más herramientas.
Espero que te haya servido para entender que, muchas veces, el problema no es el empleador, público o privado. Si no el mismo sistema. Es más, deberíamos dar las gracias al empleador y ver modos de cambiar el sistema (principalmente las pensiones) si queremos que una parte más sustancial nos llegue al bolsillo.

