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El dato está en la página 40 de Taxing Wages 2026, uno de los informes de referencia de la OCDE sobre salarios e impuestos. Para España dice que, en este pasado 2025, el salario medio pasó de 31.472 euros en 2024 a 32.678 euros. Son 1.206 euros brutos más al año y una subida nominal del 3,8%. Hasta aquí, estupendo.

Fuente: Carlos Arenas Laorga, datos de la OCDE

Por otro lado, se estima una inflación del 2,6%, con lo que aquella subida salarial del 3,8% se transforma en apenas un 1,2% de aumento del salario real antes de impuestos. El sueldo sube. Lo que puedes comprar con él, bastante menos.

Y todavía falta Hacienda.

La misma tabla muestra un incremento del 1,5% en el tipo personal medio efectivo soportado por el trabajador medio. Ese 1,5% no significa que el IRPF haya aumentado 1,5 puntos porcentuales. Es, más bien, lo que pagamos de más por no deflactar los tramos. Algo de lo que hemos hablado muchas veces y se conoce como progresividad en frío. España está entre los 10 países de los 38 de la OCDE en los que la renta real después de impuestos de un trabajador soltero con salario medio cayó en 2025.

Por eso, el gráfico que he preparado resume bien la dirección del problema. Si hacemos la aproximación intuitiva de enfrentar el 1,2% de mejora real antes de impuestos con el 1,5% de incremento de la carga fiscal media, obtenemos ese entorno del -0,3%. El trabajador medio español ganó más euros en 2025 y, después de inflación e impuestos, perdió capacidad adquisitiva.

Y no en todos los sitios es igual, basten 3 ejemplos. Irlanda tuvo exactamente la misma subida salarial nominal que España, un 3,8%, pero con una inflación del 2%, su salario real avanzó un 1,8% y su tipo personal medio cayó un 3%. Portugal vio crecer el sueldo un 4,9%, frente a una inflación del 2,2%, y además redujo su tipo medio un 1,2%. En Suecia los salarios crecieron un 3,2%, la inflación fue del 0,9% y el tipo medio cayó un 2,1%.

La cuña fiscal sobre el trabajador soltero medio español alcanzó en 2025 el 41,4% del coste laboral, frente al 35,1% de media de la OCDE. España tiene ya la décima cuña fiscal más elevada de los 38 países de la organización y ha pasado del puesto 12 en 2024 al 10 en 2025.

Asimismo, el INE acaba de confirmar que el precio de la vivienda terminó 2025 creciendo un 12,9% interanual. Es cierto que estamos comparando una variación media anual del salario con una tasa interanual de vivienda del cuarto trimestre, por lo que no son magnitudes estadísticamente idénticas. Pero sirven para entender perfectamente la distancia que se está abriendo: al cierre del año, la vivienda crecía a una velocidad superior a tres veces la del salario nominal.

Unos números para entenderlo nos van a ayudar. Una vivienda de 200.000 euros que se encareciese ese 12,9%pasaría a costar 225.800 euros. Son 25.800 euros más, luego el comprador necesitaría 5.160 euros adicionales solo para mantener la misma proporción de ahorro inicial. Más de cuatro veces todo el incremento bruto anual de su sueldo. Y si ahora te digo que el sueldo realmente ha caído, ya nos echamos a llorar juntos.

Los alimentos y bebidas no alcohólicas se encarecieron de media un 2,4% durante 2025. Parece poco, menos mal. Ya, pero tu sueldo nominal más impuestos es menos de lo que sube la comida. No es que tengas sensación de te cuesta más. Es real.

Un salario es un medio, no un fin. Su valor económico depende de los bienes, servicios y activos que permite adquirir. Si tu sueldo sube un 3,8%, los precios un 2,6%, aumenta tu carga fiscal y la vivienda se dispara a doble dígito, puedes cobrar más y estar alejándote de muchos de tus objetivos económicos y de tu calidad de vida. Te estás haciendo más pobre, hablando en plata.

Una economía no mejora el bienestar de sus ciudadanos porque crezcan los números escritos en euros, sino cuando aumenta de forma sostenida lo que esos euros permiten comprar después de impuestos. Hay que distinguir lo nominal de lo real. Lo teórico de la capacidad adquisitiva.

Y para el ahorrador hay una última derivada. Si el salario crece lentamente mientras determinados activos avanzan mucho más deprisa, depender exclusivamente de la nómina para construir patrimonio se vuelve cada vez más difícil. Ahorrar sigue siendo imprescindible, pero aprender a invertir ese ahorro también.