El sector inmobiliario: resiliencia y valor estratégico en un entorno de tipos al alza

El sector inmobiliario cotizado español afronta el último trimestre de 2026 con unos fundamentales operativos sólidos —ocupaciones elevadas, carteras de preventas que cubren prácticamente todas las entregas del año y balances con apalancamiento moderado—, pero con un cambio de escenario relevante: los bancos centrales han vuelto a subir tipos para frenar un repunte de la inflación ligado a la energía. Para un sector tan sensible al precio del dinero, este giro no rompe la tesis de inversión, pero sí obliga a ser más selectivos.


Contexto macroeconómico: la inflación energética devuelve las subidas de tipos

La inflación de la zona euro se aceleró en septiembre hasta el 3,8% interanual (3,2% en agosto), su nivel más alto desde septiembre de 2023 y  España registrando una de las tasas más altas entre las grandes economías del euro, con un 5,0% según el dato armonizado de Eurostat.

En este contexto, el Banco Central Europeo (BCE) ha retomado las subidas: tras elevar tipos en junio (facilidad de depósito al 2,25%) y hacer una pausa en julio, el 10 de septiembre subió otros 25 puntos básicos, situando la facilidad de depósito en el 2,50%, las operaciones principales de financiación en el 2,65% y la facilidad marginal de crédito en el 2,90%, con efectos desde el 16 de septiembre. Su próxima reunión es el 29 de octubre. Al otro lado del Atlántico, la Reserva Federal (Fed) subió el 16 de septiembre su rango objetivo hasta el 3,75%-4,00%, por unanimidad, y sus proyecciones sitúan la mediana de tipos a cierre de 2026 en el 4,1%, lo que anticipa la posibilidad de algún movimiento adicional; decide de nuevo el 28 de octubre.

El traslado al mercado hipotecario ya es visible: el euríbor a un año cerró agosto con una media del 2,954%, 0,84 puntos por encima de hace un año según el Banco de España, y en septiembre ha cotizado de forma