
Durante el encuentro, representantes de Banco Santander, ABANCA y Pictet Asset Management coincidieron en que la IA no debe entenderse como una amenaza para el asesor financiero, sino como una herramienta capaz de mejorar la eficiencia, optimizar procesos y ofrecer un servicio más completo y personalizado al cliente.
Silvia García Ledesma, global head of AI Special Projects - Group Vice President de Banco Santander, defendió la importancia del entorno regulatorio europeo en el desarrollo de la inteligencia artificial. “Somos unos privilegiados por estar en Europa y tener un entorno regulado”, afirmó, al considerar que la regulación será clave para garantizar un uso responsable de la IA y educar tanto a las entidades como a los usuarios. A diferencia de quienes consideran que la normativa puede frenar la innovación, explicó que el regulador obliga a las empresas a asumir responsabilidades sobre el uso de la IA, identificando y controlando los agentes tecnológicos antes incluso de enseñarles principios éticos como la integridad o la honestidad.
Desde su posición al frente de proyectos de inteligencia artificial en Grupo Santander, defendió además un enfoque “100% humanista” de esta tecnología. Según explicó, el objetivo no es reemplazar el trabajo humano, sino crear “AI empowered employees”, es decir, empleados empoderados por la IA. “La IA no viene a sustituir el oficio ni la profesionalidad, sino a multiplicar la capacidad de las personas”, resumió.
Banco Santander ya está incorporando estas herramientas en diferentes áreas para perder el miedo a la tecnología y optimizar procesos internos. En este sentido, García Ledesma diferenció entre “invertir en IA” e “invertir con IA”, apostando especialmente por esta segunda vía.
La directiva también lanzó un mensaje de prudencia y responsabilidad ante el auge de esta tecnología y recomendó seguir formándose “con cabeza y sensatez” en herramientas y conocimientos que realmente aporten valor.
Carlos Alonso, director de Operaciones y Desarrollo de Negocio de Banca Privada en ABANCA, abordó uno de los grandes debates que rodean a esta tecnología: el posible reemplazo de asesores y gestores financieros. En su opinión, el futuro no pasa por sustituir al profesional, sino por transformar su manera de trabajar. “El banquero que use IA va a sustituir al banquero que no la use”, afirmó.
Según explicó, la inteligencia artificial permitirá avanzar hacia modelos de asesoramiento más holísticos y eficientes, en los que el profesional financiero contará con mejores herramientas para entender y acompañar al cliente. Sin embargo, insistió en que el componente humano seguirá siendo irremplazable. “La IA puede ser mejor en computación y análisis de datos, pero el gestor humano sigue siendo imprescindible para calmar el miedo del cliente, acompañarle y gestionar el patrimonio generacional”, defendió. Por ello, explicó que el objetivo de integrar la IA en los procesos diarios del banco es liberar carga operativa y permitir que los asesores dediquen más tiempo de calidad a sus clientes. ABANCA ya está implementando herramientas de IA dentro de la entidad y desarrollando programas de formación continua para sus empleados. Carlos Alonso insistió además en que el foco debe mantenerse en dos aspectos fundamentales: el cliente y la formación.

Por su parte, Gonzalo Rengifo, head of Iberia & LatAm en Pictet Asset Management, reconoció que todavía existe cierto recelo hacia la inteligencia artificial, aunque defendió que se trata de una tecnología complementaria al trabajo humano. “Hay que perderle el miedo porque es una herramienta que podemos controlar”, aseguró, al tiempo que subrayó la importancia de saber guiar y utilizar correctamente estos sistemas. Rengifo definió la IA como un “copiloto” del asesor financiero y utilizó una metáfora para explicar su potencial: “Es como un niño de 10 años con 160 de coeficiente intelectual; tiene una capacidad brutal, pero hay que enseñarle cómo hacer las cosas”.
El directivo de Pictet destacó también el avance del asesoramiento financiero en España, un mercado que considera especialmente desarrollado y en crecimiento. Como ejemplo, señaló que el dinero asesorado en España se ha multiplicado por cinco en la última década, situando al mercado español en una posición muy avanzada frente a otros países europeos.
Respecto a la inversión, volvió a diferenciar entre invertir en compañías vinculadas a la IA e invertir utilizando inteligencia artificial en los procesos financieros. En su opinión, este segundo ámbito apenas acaba de comenzar.
Rengifo también lanzó una llamada a la acción a los profesionales del sector para empezar a experimentar con estas herramientas cuanto antes. Aunque reconoció que existen limitaciones regulatorias y de privacidad, como la imposibilidad de introducir datos reales de clientes en plataformas abiertas, defendió que el sector debe “meterse al ruedo” y empezar a trabajar con IA desde ya. Para el directivo de Pictet, la clave no está únicamente en apostar por la inteligencia artificial, sino en hacerlo por la innovación en un sentido más amplio. “Hay que invertir en innovación”, resumió.
La mesa concluyó con una idea compartida por todos los participantes: la inteligencia artificial no sustituirá el valor humano en el asesoramiento financiero, pero sí redefinirá profundamente la profesión. En ese nuevo escenario, el conocimiento, la formación continua y la capacidad de integrar la tecnología marcarán la diferencia entre los profesionales del futuro y los que queden rezagados.

