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En un entorno caracterizado por inflación persistente, creciente incertidumbre vinculada a Trump y un mercado que vuelve a contemplar posibles subidas adicionales de tipos por parte de la Reserva Federal, ¿cómo explicas la fortaleza que sigue mostrando la renta variable estadounidense, particularmente el Nasdaq?
La clave, en este momento, es que el mercado está centrado mucho más en el largo plazo que en el ruido cíclico derivado de Trump, del estrecho de Ormuz o de las incertidumbres geopolíticas existentes. En este sentido, el Nasdaq se está viendo respaldado por el crecimiento estructural de la inteligencia artificial como motor de generación de inversiones reales y de beneficios. Además, la economía estadounidense sigue mostrando fortaleza en un entorno de tipos que, al menos por ahora, no bajan. No sé si irán al alza, pero desde luego no están descendiendo, y aun así la economía estadounidense vuelve a demostrar dinamismo, consistencia y solidez. Es cierto que este rally o crecimiento de las compañías del Nasdaq viene acompañado de una elevada concentración, y somos conscientes de que esa concentración es excesiva y podría generar episodios de volatilidad en los próximos meses.
Los resultados empresariales continúan mostrando una notable solidez. Sin embargo, si nos ceñimos a la macro, empezamos a ver señales de moderación tanto en el consumo como en el crecimiento económico en Estados Unidos. ¿Crees que el mercado seguirá otorgando mayor peso a la resiliencia de los beneficios corporativos que a un posible deterioro del ciclo macroeconómico en los próximos meses?
Efectivamente, el foco del mercado está claramente puesto en los beneficios empresariales, que continúan siendo sólidos, especialmente en Estados Unidos. El ajuste económico derivado de una posible desaceleración representa un riesgo, pero por el momento estaríamos hablando de desaceleración y no de recesión. Ahora bien, si los datos de consumo o de empleo empeorasen más de lo esperado, sí podríamos enfrentarnos a un riesgo potencial que nos llevaría probablemente a revisar nuestra visión y que, sin duda, generaría volatilidad en los mercados. Estamos entrando en una fase en la que el mercado será mucho más sensible a los datos macroeconómicos de lo que lo está siendo actualmente.
¿La renta variable americana sigue ofreciendo hoy mejores oportunidades estructurales que otras regiones? ¿Seguirá siendo así en el medio plazo?
Esa es nuestra visión. De manera general, mantenemos una posición positiva o ligeramente sobreponderada en activos de riesgo y en renta variable. Seguimos viendo dinamismo económico, impulso por parte de la inteligencia artificial, inversiones empresariales, resultados corporativos sólidos y una situación macroeconómica con muchos factores a vigilar, pero que continúa siendo favorable. Por regiones, Estados Unidos sigue gustándonos más que Europa, aunque también vemos valor en mercados emergentes. Aun así, Estados Unidos probablemente continúa siendo nuestra región favorita por el dinamismo que aporta la inteligencia artificial; sigue siendo el hogar de las grandes compañías tecnológicas y de las empresas que más están invirtiendo en el desarrollo de la IA y que ya comienzan a generar beneficios a partir de ello. Además, Estados Unidos no solo concentra compañías tecnológicas, sino también empresas de economía tradicional que podrían volver a ganar protagonismo en el futuro. Creemos, por tanto, que sí hay que estar invertidos en Estados Unidos, aunque quizá haya llegado el momento de diversificar algo más y no mantener una exposición tan concentrada como la que reflejan actualmente los índices.
ODDO BHF US Equity Trend mantiene exposición a todos los sectores del S&P 500 con un enfoque de bajo tracking error. ¿Cuál es la filosofía de inversión detrás de la estrategia y qué características busca en las compañías para generar valor añadido frente al índice?
Se trata de un fondo sistemático cuyo objetivo es mantenerse expuesto al conjunto del mercado estadounidense identificando las tendencias de futuro. ¿Cómo lo hace? Aplicando y explotando los sesgos irracionales de los inversores a través del factor momentum. Está demostrado tanto académica como empíricamente que el factor momentum es, a largo plazo, el que mayor rentabilidad ha generado en comparación con otros factores, y además con una volatilidad similar. Esa es precisamente la filosofía del fondo: aprovechar las ineficiencias del mercado provocadas por los comportamientos irracionales de los inversores mediante la exposición al factor momentum.
¿Cómo gestiona el modelo la rotación de cartera y la adaptación a cambios de liderazgo sectorial y de régimen de mercado?
El modelo se fija única y exclusivamente en la evolución del precio de las compañías. Analiza todas las empresas del índice con el objetivo de identificar tendencias favorables o positivas en dos horizontes temporales: largo plazo y corto plazo. En el largo plazo, el modelo estudia la evolución de los precios durante los últimos tres años para identificar compañías ganadoras de forma sostenida. En el corto plazo, analiza el comportamiento de los últimos nueve meses para comprobar que esas tendencias continúan vigentes. El modelo otorga una mayor ponderación al largo plazo que al corto, con un peso del 65% frente al 35%. Posteriormente, ambas tendencias se ajustan por la volatilidad a tres años, generando un “momentum score” o puntuación de momentum, que puede traducirse en una rentabilidad esperada para cada una de las compañías.
¿Cómo consigue el modelo combinar una exposición diversificada al mercado americano con generación de alfa de manera controlada?
Aquí está realmente la clave del modelo. Hasta este punto, al final estamos hablando de una estrategia de inversión basada en momentum. Nosotros quizá diferimos de otras gestoras en la definición del momentum, especialmente en las ventanas temporales que utilizamos, pero es precisamente en la construcción de pesos donde nuestro modelo cuenta con un track record contrastado de muchos años batiendo al mercado. ¿Cómo lo consigue? A través de un proceso de optimización que busca equilibrar riesgos y oportunidades; el objetivo es construir una cartera con una beta cercana al mercado, entre 0,95 y 1. Además, se controla de manera estricta el tracking error, un elemento muy importante dentro de esta estrategia, manteniéndolo en una horquilla de entre el 2% y el 3%.
El modelo también garantiza que la estrategia mantenga exposición a todo el mercado estadounidense; ningún sector puede estar sobreponderado en más de un 3% ni infraponderado en más de un 3% respecto al índice. Por último, se limita la rotación de cartera. Muchas estrategias de momentum presentan una rotación muy elevada, lo que genera costes que terminan penalizando la rentabilidad del fondo. En este caso, la rotación se limita al 5% mensual por cada una de las patas de la cartera.
El resultado final es una cartera diversificada, compuesta por alrededor de 100 valores, en la que todos los sectores del S&P 500 están representados en mayor o menor medida.
Desde noviembre de 2025 la estrategia también está disponible en formato ETF activo. ¿Qué demanda estáis viendo por parte de inversores institucionales hacia este tipo de vehículos?
Sí, la acogida está siendo muy positiva. Aquí creo que es importante destacar dos aspectos. En primer lugar, esta estrategia lleva gestionándose en la casa desde el año 2005, por lo que cuenta con 20 años de track record real. De hecho, el origen de la estrategia fue un mandato institucional para un cliente alemán. Para nosotros, más allá del formato a través del cual se accede, lo verdaderamente importante es la estrategia y la solución que ofrecemos al mercado; nació hace 20 años como mandato institucional, posteriormente se lanzó en formato fondo UCITS en 2018 y, desde noviembre del año pasado, también está disponible a través de un ETF activo. Al final, lo que buscamos es ofrecer una solución para batir al mercado estadounidense. A lo largo de estos 20 años, la estrategia ha generado un alfa anualizado del 1,76% frente al S&P 500, y nuestro objetivo es poner esa solución a disposición de cada tipo de inversor en el formato que prefiera.
La decisión de lanzar el ETF respondió principalmente a la demanda de nuestros clientes. Existen mercados en los que la distribución a través de ETF es mucho más eficiente, tanto desde el punto de vista fiscal como comercial. En nuestros mercados domésticos, especialmente Francia y Alemania, estábamos viendo una demanda creciente de este tipo de vehículos. En España, en cambio, estamos entrando más por la vía institucional debido al tratamiento fiscal, ya que, como sabéis, el ETF presenta una desventaja fiscal frente al fondo activo tradicional. Por ello, aquí observamos una mayor demanda desde el segmento institucional que desde el canal de distribución o retail.
En definitiva, para nosotros no es tan importante el formato en el que ofrecemos la estrategia, sino la solidez de la solución en sí misma.